Lo malo de los extremos

En este cambalache, hay gente que confunde reclamo legítimo por mejores condiciones laborales con militancia rentada y choripanera. El paro dio para todo.

Yo no paro porque soy cuentapropista y mis ingresos dependen de que trabaje mucho todos los días. Seguramente, mis opciones podrían cambiar si mi trabajo fuese en relación de dependencia y tuviese una defensa gremial sólida. No es malo hacer huelga y, de hecho, es un derecho con rango constitucional en nuestro país.
Pero este último paro mostró lo difícil que es pararse en un punto de equilibrio sin ser etiquetado de inmediato y ser colocado a un lado o a otro de la “grieta”. La grieta existía, vale decir. Lo que hizo el kirchnerismo, en todo caso, fue hacerla mucho más explícita de lo que era.
De un lado de la grieta, hay una visión romántica del país, un país que redistribuye la riqueza entre los pobres, los pobres ascienden de status social, y las clases poderosas pierden privilegios y ganancias sin chistar ni protestar. El Estado aparece, en esa visión, como el garante de esa redistribución y reprendiendo a los poderosos cuando osan demostrar que no tienen tanta generosidad.
Del otro lado de la grieta, la visión del país es como en la jungla: los grandes se comen a los chicos, los hábiles sobreviven a los inhábiles, la crueldad es regla de juego, y gana el mejor, o el más vivo, o el que mejor timbea en la ruleta financiera.
Con ninguna de las dos visiones el país ha ido para adelante, al menos hasta ahora. Y tener una visión u otra solamente nos convierte en enemigos, archirrivales, contrincantes de peleas interminables y estériles.
Después de décadas de empobrecimiento sistemático y de dinero mal invertido en asistencia social (en el sentido de que no ayudaron a casi nadie a salir de la pobreza), va siendo hora de repensar un país en términos colectivos, con disensos, con estilos diferentes, pero sin irnos siempre a los extremos que tanto daño nos viene haciendo.
Ni tanto estatismo ni tanto libremercado, ni tanto proteccionismo ni tanto descuido de lo propio. Hacen falta opciones intermedias en forma urgente.

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2 comentarios

  1. Para distribuir riqueza es necesario generarla sino se termina repartiendo pobreza pero para ello hay que levantar los standard de educación lo cual nos va llevar años después de su destrucción y creo que estamos en el camino; está en nosotros vigilar que así sea sin caer en el facilismo del populismo que ya sabemos cuales son sus consecuencias.

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