El intendente Visintín analizó a fondo el problema de las seudo fiestas privadas en la ciudad y la forma de encontrarles una forma de controlar los desmanes.

Para que a nadie más le pase lo que le pasó a la joven de 17 años que en una fiesta terminó con un coma alcohólico, el jefe comunal caroyense eligió “hacer docencia” con el tema y poner a la comunidad a reflexionar.

Clausurando un lugar no se termina la problemática del consumo de alcohol y de los mecanismos que utilizan para esquivar el control municipal

– Estamos preocupados por este accidente en el que, felizmente, está evolucionando bien la niña, pero acá tenemos que hacer causa común toda la comunidad. Se está pensando permanentemente la forma de eludir los controles oficiales –sea por la Municipalidad o por la Policía- a veces sencillamente para bajar los costos y no pagar los impuestos que corresponden y los adicionales policiales que corresponden. En otros casos, para eludir los controles de consumo de bebidas alcohólicas en el interior, o la venta a menores de edad.

¿Tiene límites la acción municipal?

– Nosotros no podemos hacer requisa por eso esto está más en manos de los adultos que lo organizan y de los papás de los chicos que de las autoridades constituidas. Nosotros vamos a actuar con la normativa vigente pero no podemos excedernos porque cualquier exceso se nos viene en contra, desde el simple hecho de tocar a un menor hasta cualquier otra imprudencia que cometamos en aras de la salud de la población. Incluso en ese caso no podemos cometer errores porque se nos vuelve en contra. Pero si hacemos causa común y actuamos todos juntos –Policía, Municipalidad, y los organizadores- vamos a salvar estas instancias.

El tema es que aparecieron nuevos organizadores que no tienen espacio físico y alquilan donde puedan festejar con el mayor secreto posible

– Lamentablemente, se generan encuentros donde se comunican por Internet y no tiene la dimensión pública que tiene cualquier otro evento o que se entera de oficio cualquier autoridad.

Cuando se da este tipo de casos, donde la salud pública se pone en riesgo, eso ¿no habilitaría a que intervenga el municipio?

– Hay un detalle legal: no podemos ingresar a los locales si no tenemos orden de allanamiento. Cuando no es público y cuando no se hicieron las inscripciones correspondientes acá, cuando no se ha solicitado el permiso correspondiente. No podemos ingresar a cualquier lado. Cuando es sistemático, recurrimos a la Fiscalía y ellos nos darán las órdenes de allanamiento y vamos a ingresar con la Policía. Pero esto no es sistemático. Se hace una vez en este local pero puede ocurrir en cualquier local de Jesús María, Colonia Caroya o Sinsacate. Acá es la comunidad preocupada por este tema y vamos a tratar de legislar, de pedirles a los concejales que vayan visualizando qué otros controles podemos implementar.

¿Mientras tanto qué se puede hacer?

– Se ha popularizado la previa antes de ingresar a los locales bailables. Lo que estamos analizando es que los controles de alcoholemia se realicen antes y después de los eventos. Pero esto se puede hacer cuando el espectáculo está debidamente denunciado y tenemos ingerencia legal. Las trampas son cuando se disfraza estos encuentros, se les da la característica de familiares y no lo son.

¿La actual normativa establece alguna pauta para las fiestas familiares cuando son en salones públicos?

– No tienen obligación de pedir permiso pero sí la normativa tiene en todo su articulado lo que deben tener los locales donde se hace la fiesta. Porque no es de la noche a la mañana que un salón se pone a disposición de un casamiento o un cumpleaños. Y también establece la normativa que si hay escándalo público, en violación a las normas de la moral pública, también son sancionados con posterioridad. Pero no nos obliga a estar controlando eso y menos ingresar a la dependencia. Nosotros actuamos sobre el responsable registrado en nuestras dependencias.

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