Caroya solicitó relevar el trabajo infantil


COPRETI asesorará al equipo técnico local para hacer un mapeo y diseñar estrategias para contrarrestar los efectos negativos de estas prácticas.

El rumor que llegó a la Dirección de Educación y Deportes de Colonia Caroya puso en alerta a las autoridades ya que la especie señalaba que la ciudad era una de las que más alto índice de trabajo infantil registraba. Para evitar el estupor y la parálisis, lo primero que se hizo fue solicitar ayuda a la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil de Córdoba (COPRETI).
Se trata de una organización intergubernamental que tiene una mesa plenaria de la que forman parte los Ministerios y Secretarías de Estados y que es presidida por el secretario de Trabajo, Omar Sereno.
Lo que Caroya quiere es dimensionar si el trabajo infantil que se registra en la localidad está por encima de la media en la provincia y, principalmente, cómo actuar para erradicar esa práctica.
“Lo que estamos haciendo ahora es recorrer el interior provincial para poder construir territorialmente las distintas modalidades y magnitudes que tiene este problema en el territorio provincial”, señaló una de las integrantes del equipo técnico de COPRETI cuando se presentó formalmente el lunes pasado.
Una de las principales formas de detección del trabajo infantil es la caída de los niños de la escuela. La deserción escolar, entre otros, habla de un ingreso temprano al mundo laboral de parte de los niños. Cuando eso sucede, los equipos de COPRETI se asocian con el equipo técnico local para construir un diagnóstico de situación y diseñar estrategias para paliar, atenuar, disminuir el problema.

En cortadas y en la chacra
Más allá de la etapa de diagnóstico, Caroya tiene certeza de que se registra en la localidad trabajo infantil en algunas cortadas de ladrillo y también en algunas chacras, por la estructura familiar que suelen tener dichos emprendimientos. Hay una marca cultural muy fuerte donde, incluso, el trabajo infantil no es mal visto sino que se alienta.
Esta realidad, la del trabajo infantil en chacras, quintas, y cortadas, no es patrimonio de Colonia Caroya y no son las únicas actividades en las que los niños trabajan. “Justamente en aquellas realidades estamos llevando adelante proyectos en estas unidades de producción familiar donde los niños se ven expuestos a actividades muy duras, con perjuicios físicos muy tempranos e, incluso, con contacto con contaminantes”, explicó la técnica de COPRETI.
El trabajo que realizará la comisión está en sus albores y supone la realización de un mapeo, el establecimiento en registro de lugares donde podría haber trabajo infantil. Se trata, vale aclarar, de un proceso lento y que tiene que ser sostenido a largo plazo.
En el diagnóstico es muy importante que se oiga la voz de la familia, la voz de las escuelas, y la voz de los propios chicos que, aun a corta edad, pueden narrar lo que les pasa, que los afecta, que sienten como más perjudicial sobre las actividades que hacen, que les gustaría cambiar de esas actividades.
Una vez construido el diagnóstico, que tiene que ser lo más participativo posible, se hace el diseño de algunas estrategias en general que suelen tener como eje todo lo que sea educación formal y no formal en los niños.
Lo que se propicia es combinar acciones que tengan que ver con las actividades productivas, que lleven alguna mejoría y algún avance a la condición de producción de los papás, algo muy desafiante y difícil.

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