Enviaron 12 muestras y recibieron 11 premios. Los elaboradores de vino artesanal de nuestra zona se llevaron 4 medallas de oro y 7 de plata en un concurso donde compitieron con zonas de gran tradición vitivinícola. Orgullo por Córdoba y por el crecimiento que muestra Colonia Caroya.

La Asociación de Elaboradores de Vino Artesanal (AEVA) organizó este año la primera Cata Nacional de Elaboradores de Vino Casero en la provincia de San Juan, concurso del que participaron varios productores de Colonia Caroya. El jurado fue el mismo que valoró las muestras enviadas en la Cata de vinos tradicionales y en la que Bodega Nanini y Bodega La Caroyense fueron premiados este año. Ese jurado distinguió con cuatro medallas de oro y siete de plata a los vinos elaborados en Colonia Caroya, sobre un universo de aproximadamente 100 muestras.
Los vinos caseros de Caroya compitieron con vinos de San Rafael, Maipú y General Alvear (Mendoza); y también con vinos elaborados en San Luis, Catamarca, Cafayate (Salta), y San Juan.
Todos esos datos explican la alegría que tienen los elaboradores locales de vino para muchos de los cuales habrá un antes y un después de este año. Aceptaron el convite que les formuló Primer Día y se juntaron en la finca de la familia Papalini para revivir el histórico momento.
Ruben Pons comenzó describiendo sus impresiones por lo vivido: “Fue algo muy lindo e inesperado porque no pensábamos traer tantos premios habiendo competido con dos provincias fuertes como son Mendoza y San Juan. Cuando vimos que obtuvimos 11 premios no lo podíamos creer y cuando comentamos esto en la zona fue otro revuelo”.
Pons recibió una medalla de oro por un Cabernet Sauvignon cosecha 2009 y también una medalla de oro por un cuatrivarietal (Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Ancelotta) aunque, en realidad, fue el vino “Stradelle” que elaboró el grupo Cambio Rural Pro Vid de Colonia Caroya.
Danilo Fantini, integrante de Pro Vid, también resaltó el esfuerzo conjunto: “Llevamos casi cuatro años de formación y fue una oportunidad para avanzar y aprender sobre viticultura, pero también desde el punto de vista grupal después de ver cuantos fracasos tuvieron en la historia otras opciones colectivas”.
Fantini ejemplificó y resumió cuatro años de trabajo exitosos en experiencia asociativa: “Hemos podido gestionar, conseguir, y compartir, por ejemplo, el uso de una maquinaria aunque la opinión generalizada era que no era conveniente su adquisición porque iba a haber problemas internos. En lo que llevamos de la experiencia ha sido muy positivo y nos ha dado la posibilidad de mejorar tecnológicamente el cuidado de la vid. La cuestión de los premios se inscribe en esa misma línea, es decir, el de un esfuerzo conjunto por mejorar la calidad, por ser cuidadosos, por capacitarnos”.
Fantini recibió dos medallas de plata por su vino “Riulat” en sus variedades Cabernet Sauvignon y Merlot.

El vino casero de Caroya en la cúspide nacional

Esteban Papalini se refirió a las perspectivas tras la obtención de medallas: “Significó una forma de medirnos porque, particularmente nosotros, era la primera vez que concursábamos e íbamos muy a ciegas respecto de cómo nos podía ir. La Cata fue una confirmación de que la industria artesanal de Colonia Caroya está yendo por buen camino”.
El establecimiento que lleva el nombre de Vittorio Papalini obtuvo dos medallas de plata por un Merlot y por un trivarietal (Isabella, Cabernet Sauvignon, Merlot).
Otra medalla de plata mereció el bivarietal Pinot-Merlot que envió al concurso Jorge “Coco” Silvestri, uno de los más experimentados elaboradores de vino casero de Caroya.
“Cada premio que te dan te sorprende. Uno lo espera pero nunca está seguro de poder obtenerlo. Lo que creo que es valorable es todo el trabajo del grupo y compartir experiencias que nos permitieron mejorar en forma muy significativa todo lo que es la producción tanto en la vid como en la elaboración misma del vino. Estas cosas te incentivan más a seguir y a enfrentar nuevos de-safíos”, acotó Silvestri.
Quien no salía de su asombro porque, a la postre, se llevó cuatro medallas –dos de oro y dos de plata- fue Miguel Patat. En particular, porque una de las medallas la obtuvo con una muestra de vino “frambua”, variedad habitualmente tenida poco en cuenta por los profesionales de las principales zonas productivas. Y resumió sus impresiones con los siguientes conceptos: “Creo que es un antes y un después de este año para toda la Colonia. Nuestras bodegas sacaron premios, también nuestros champán, y ahora los vinos artesanales. Ver fuera de nuestra provincia nombrar 11 veces Córdoba y Colonia Caroya nos produjo un orgullo tan grande que no había forma de pagar ese momento. La gente nos veía con otros ojos y nos decían `caroyenses no nos lleven todos los premios´ o que la gente del INV de San Juan nos decía que habíamos mandado muy buenos vinos. Eso nos llenó de orgullo”.
Con su marca “Aurelio”, Patat recibió medallas de oro para las variedades Malbec y Malbec-Cabernet Sauvignon, y también medalla de plata para el Frambua y el Cabernet Sauvignon.
Patat fue uno de los productores que realmente le puso el “pecho” a la reconversión vitivinícola que se inició en Caroya en 1997 y que más ha hecho para darle valor agregado a su producción de uva. De hecho, hace unos pocos años que no sólo provee a las bodegas sino que elabora su propio vino.
“Su hubiésemos sacado un premio o dos no sería quizás tan importante como que hayamos sacado premio todos porque quiere decir que no hay un vino que se destaque sino que todos los vinos que enviamos eran de muy buena calidad. Eso es lo que más de da satisfacción: que los vinos de la zona estén bien catalogados”, cerró Patat.
Benito Papalini, dueño de la casa donde se concreta la entrevista, tiene organizado el lugar como una pequeña boutique muy vistosa y se concentra en las potencialidades del negocio del enoturismo. “Comenzamos trabajando con un vino para la casa y vimos que la uva de Colonia era bastante buena y empezamos a trabajar con miras a la venta. Como los resultados fueron buenos, comenzamos a mirar a realizar un trabajo para lograr un vino artesanal de jerarquía. Preparamos este lugar para poder recibir visitas y hacer catas de vino dentro del establecimiento. Ésa es la mira: traer gente y hacer conocer más el vino de la zona”.
Miguel Patat retoma la palabra para mostrar su agradecimiento a quienes, desde la parte técnica, apoyan el trabajo de los productores: “Todos estos buenos resultados se dieron porque hay mucha otra gente detrás. La ingeniera del grupo Cambio Rural, Daniela Mansilla, que se está moviendo un montón y fundamentalmente los dos enólogos que tenemos dentro del grupo que son Alberto Nanini y Gabriel Campana”. Y añadió: “Si te fijás, atrás de casi todos los vinos premiados están ellos o sea que, aparte de tener el gusto de haber sacado premios, tenemos el gusto de trabajar con dos muy buenos enólogos y dos muy buenos amigos”.
Idéntico reconocimiento mereció la ingeniera agrónoma María Pía Colombo, quien estuvo desde el comienzo del grupo Cambio Rural Pro Vid.

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