La emergencia hídrica enfrentó a Jesús María y Colonia Caroya


Colonia Caroya suspendió la medida y Jesús María la ratificó. Sinsacate la extendió hasta el 31 de diciembre. Hubo tensión entre los municipios porque discrepan sobre la crisis hídrica.

Casi en forma paralela a que el intendente de Colonia Caroya, Rodolfo Visintín, le pusiera la firma al decreto que suspendió la emergencia hídrica en Colonia Caroya, Marcelino Gatica convocó a conferencia de prensa para desmentir que la crisis hídrica haya finalizado y manifestó que no hubo ninguna causa contundente que haga pensar que se revertirá la situación en el corto plazo.
El intendente de Jesús María señaló que las últimas lluvias solo aportaron 40 milímetros y recordó que en las cuencas altas de los ríos Ascochinga y Santa Catalina casi no hubo aportes de agua. La postal sigue siendo el cauce actual del río en su paso por la ciudad: apenas un hilito de agua.
¿Por qué el enojo y la crítica entonces de Jesús María? Sencillamente porque casi toda el agua para consumo humano de la región se extrae del río Jesús María y las perforaciones no mostraron que estén al nivel de producción que tienen en épocas normales.
En la planta que se ubica en El Principito, Jesús María suele obtener un caudal de 800 metros cúbicos por hora en épocas normales, pero hoy esa producción orilla los 300 m3/h. Las perforaciones de las que obtiene agua Caroya están cerca de las de Jesús María y casi a la misma profundidad –entre 14 y 30 metros- por lo que es esperable que la disminución en su producción sea similar.
Aunque en Jesús María no hubo ningún tipo de corte en la prestación del servicio, la presión impuesta por la emergencia y las multas al derroche –mínima de 500 pesos- llevó a que el consumo promedio de la ciudad disminuyera de 600 litros diarios por vivienda a 250 litros diarios.
Luis Picat, director de Saneamiento municipal, acompañó al intendente en la conferencia de prensa y tampoco ahorró críticas al municipio vecino: “Salir de la emergencia es romper el compromiso que asumió el vecino con esta crisis, sobre todo con las denuncias que recibimos a diario sobre quienes están derrochando”.
Gustavo Brandán, concejal justicialista de Caroya, señaló que en su ciudad la emergencia fue un “mamarracho” y que la norma ni siquiera debiera haberse considerado vigente porque fue vetada parcialmente y el Concejo no participó de la revisión de ese veto parcial.
Ese veto parcial autorizaba cortes temporarios del servicio de agua potable domiciliario, pero permitía el llenado de piletas de natación y el riego de parques. “¿De qué emergencia estamos hablando si dejamos llenar piletas y regar parques, mientras les prohíbo a los comerciantes limpiar sus veredas? ¿Es más importante la recreación y la estética, que la limpieza y el aseo?.¿Es justo que autoricemos a la Cooperativa a realizar cortes domiciliarios mientras permitimos el llenado de piletas o el riego de parques?”, reflexionó en un escrito el concejal.
Con el acuerdo unánime del Concejo Deliberante, el 25 de noviembre se redactó otra ordenanza, pero se mantuvo vigente menos de cuatro días.

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