Por: Oscar Beas (Grupo Ecológico Jesús María)

El militante ambientalista surge a la realidad como una respuesta profunda, a las agresiones diarias que cometemos los humanos contra el medioambiente.

También, surge como consecuencia de la inacción de las autoridades y fallas en los sistemas de prevención de la Salud Pública.
Es que no hay inspectores municipales que patrullen las zonas, previamente estudiadas, pasibles de infracciones a normas (leyes y ordenanzas) que regulan la actividad de productores de bienes y servicios.
Tampoco existen campañas eficaces y duraderas de las asociaciones intermedias, como las cámaras de comercio, instituciones escolares, sociedades rurales, colegios profesionales, entre otras, que deberían colaborar más en la prevención de estos males con el objetivo de internalizar en la comunidad el peligro para la salud que significa “mirar para otro lado”.
Y, finalmente, todos los ciudadanos debemos hacernos cargo de nuestra insensibilidad y falta de compromiso en la defensa del entorno ambiental en que vivimos.
Hacernos cargo significa, como ya dijimos, no mirar hacia otro lado, informarnos adecuadamente sobre Ecología porque hay mucha información en programas de TV y radios que, responsablemente, tratan estos temas.
No todo debe ser farándula y banalidad. No todo se puede justificar señalando que “se defiende la fuente de trabajo”
Al estar informados, seguramente, tomaremos conciencia del cuidado del medio ambiente, de las constantes agresiones de que es objeto, sobre todo por la codicia, y el consumismo imparable, que nos impone tener cada vez más, por encima de nuestras necesidades y al alto precio de destruir nuestro hábitat natural, nuestra común nave espacial que es el planeta azul y que ya da signos de cansancio y agotamiento y que, seguramente, reaccionará contra nosotros.
Tampoco es tomar todo a la tremenda y convertirse en un cruzado de esta causa justa, es contribuir con pequeñas conductas, sobrias y amigables para preservar el agua, reducir y reutilizar papel, cuidar y plantar árboles, no renovar los celulares sin necesidad real (estamos saturando el aire con ondas electromagnéticas no ionizantes, dañinas para la salud y para el ambiente/basura electrónica de difícil tratamiento), y otros hábitos higiénicos similares.
En estas pequeñas acciones, debemos incluir nuestro apoyo a los grupos ecológicos y demás voluntarios que desinteresadamente quieren un mundo mejor, libre de contaminación ambiental.
Por ello, quiero resaltar el accionar de integrantes del grupo ecológico Valles del Carmen de Colonia Caroya, quienes, por segunda vez y asumiendo riesgos personales, procedieron para impedir que se fumigara con agrotóxicos e ilegalmente, la zona urbana, afectando a modestos pobladores allí residentes.
Este compromiso social y ciudadano de Martín D´Olivo y Hugo Sangoy debe ser reconocido por la comunidad caroyense toda, especialmente, porque escuchamos reclamos recurrentes y quejas de vecinos por intoxicaciones de distinto grado, provocadas por las fumigaciones sin control, pero no acciones individuales como en este caso, claras y contundentes.
A pesar que uno de los denunciados descalificó personalmente a Martín, diciéndole que era un ¿fracasado? ….mientras que él ganaba mucho dinero con las fumigaciones. Este proceder del Infractor, avala el cambio de valores que solicitamos hoy.
Pero no olvidemos que queda poco tiempo….

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