Cómo incluir el patrimonio en la currícula escolar

Personal del Museo Jesuítico ofreció una instancia de formación para docentes de esta región con la mira en el bicentenario de mayo.

Dentro del marco del proyecto “Diario y Escuela, juntos hacia el bicentenario” que promueven la Zona de Inspección 5220 y el diario El Despertador, un centenar de docentes tuvo la posibilidad de capacitarse con la Lic. María Belén Domínguez, personal estable del Museo Jesuítico Nacional, en la problemática de cómo puede incluirse el patrimonio cultural y natural en la currícula escolar.
“Desde los ´90, se ha venido incluyendo tanto sea en las leyes de educación como en los diseños curriculares la cuestión del Patrimonio. El tema es que hay una gran distancia entre lo que la política educativa establece como currículum prescriptivo y lo que realmente se hace en el aula. Ahí aparece otro problema”, comenzó diciendo Domínguez.
Para la profesional, uno de los problemas es que en educación inicial el docente no recibe formación específica para hacer uso del Patrimonio como recursos didáctico y ese campo de conocimiento creció mucho en la última década, donde hubo una explosión de propuestas didácticas, sobre todo en Europa, y esas influencias, particularmente la española en nuestro sistema educativo, han ido llegando y está instituido.
“La ley actual de educación nacional –añadió Domínguez- pone explícitamente como finalidad de la educación la preservación y el conocimiento del patrimonio natural y cultural. Entonces, la idea de este curso tiene que ver con acortar la distancia entre legislación escolar, propuestas curriculares y práctica docente que es donde se presenta la dificultad”.
Más allá de que al Museo le interesa que la escuela trabaje mejor con el patrimonio, Domínguez fue muy cauta a la hora de señalar las posibilidades de cada institución: “Hay que ser cuidadosos porque el Museo tiene muchos públicos. El público escolar es uno de ellos y, además, es un público variado y que creció mucho en los últimos años, cerca del 50 por ciento. Pero una cosa es lo que nosotros como institución de educación no formal ofrecemos a nuestro público y otra cosa es que la escuela pueda hacer uso de los recursos didácticos que el Museo tiene para sus propias propuestas escolares”. Y añadió: “Esa distancia es la que hay que ser muy cuidadoso de mantener en las instancias de capacitación. El Museo en esto no educa ni reemplaza a la actividad en la escuela, no puede hacerlo, no es su función. Sí aporta, desde los conocimientos que tiene de los objetos, desde la contextualización, desde la interpretación, desde su materialidad, desde sus áreas de investigación, desde la conservación. Ése es el lugar del Museo”.

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