En una versión intimista, Myriam Ochoa y sus Relajantes Musculares ofrecerán su repertorio el sábado 5 de diciembre a las 23.30 en el bar Estación Caroya.

Hace alrededor de dos años, la cantante y música Myriam Ochoa comenzó a gestar junto a Néstor Escudero (guitarra) y Pablo Giordano (piano y acordeón) un proyecto de banda. En el camino, se sumaron Gastón Ramos (batería), y Marcos Fernández y terminó de tomar forma Myriam Ochoa y sus Relajantes Musculares.
La mayoría de los músicos proviene de otros proyectos paralelos. Por ejemplo, el “Sapo” Escudero comanda Tutukas, Pablo Giordano alterna entre Club Neo y la Pata de la Tuerta, y Marcos Fernández varía entre la Banda de Gendarmería Nacional y Club Neo, sin contar que algunos de ellos son docentes de la Escuela Superior de Música de Colonia Caroya. Y Myriam Ochoa formó parte de Mujeres de Negro e hizo su experiencia dando clases, y cantando Jazz y Blues con diferentes agrupaciones.
Con un abanico musical tan diverso, ¿Cuál es, entonces, la síntesis de Myriam Ochoa y sus relajantes musculares?: “Le apuntamos a cosas de la vida que por ahí nos pasan a todos, o nos pueden pasar, pero con una visión femenina, con un ojo femenino que no quiere decir feminista. Distintas situaciones de lo cotidiano: el amor, sufrimiento, la lucha, el no renunciar”, empieza narrando Ochoa.
En el segmento covers, la banda promete pasear desde Tita Merello hasta Lila Downs, sin obviar a Paquita la del Barrio, entre otros. Pero también tienen temas propios perfilando una identidad. Aunque una parte de la banda tiene un perfil más jazzero, en esta etapa se pudieron sacar la etiqueta y tocar de todo. “En mi caso personal -añade Ochoa- vengo de una cuna rocanrolera y una formación sobre jazz, blues y ese tipo de cosas, pero estar tocando cumbia para mí fue una apertura de mente muy grande porque tenía el prejuicio de que era “groncho”. Escuchando otros géneros uno va descubriendo que están plagados de cosas bellas y lo va tomando, más aún cuando el discurso de la letra es lo que vos querés decir”.
Comparte la misma impresión Néstor Escudero que viene de una banda que en su momento navegó cerca del reggae y géneros afines antes de encontrarse con otros músicos y otras músicas: “Me encontré con que tenemos cierta formación en la cual todo convenimos algo. Y a la misma formación la deshacemos para poder tocar música tradicional como la que estamos haciendo ahora y la verdad que es un placer tocar con los chicos porque somos gente que nos conocemos por los mismos métodos de estudio y por el mismo trabajo en la música y le estamos buscando un sonido diferente al que nos dio nuestra formación. Intentamos tener un brillo distinto a la formación de jazz o a la formación clásica o a las influencias que tenemos del rock”.
“Percibo que el público necesita de estas letras, necesita que se digan estas cosas, que son muy importantes y que no se escuchan mucho. La gente está respondiendo muy bien, se divierte, interactúa, canta. Es bárbaro ver cuando el público sale de un show y se va tarareando los temas”, refiere el “Sapo”.
Agendar: 5 de diciembre a las 23.30 en el bar Estación Caroya, al lado de Bodega Nanini

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