Después de una semana de no vender cereales ni carne, el sector agropecuario analiza cómo continuar con sus reclamos.

El paro de comercialización por una semana, previsto por la mesa de enlace de las entidades agropecuarias, dio resultado porque el ingreso de camiones con cereales a Rosario fue insignificante, tanto como el ingreso de hacienda al mercado de Liniers. Sin embargo, la mesa fue partidaria de levantar el paro en contra de la opinión de muchos autoconvocados que salieron a las rutas y que quieren continuar la presión al gobierno nacional desde allí.
El pasado martes, los productores de esta región se reunieron en la rotonda de ingreso a Sinsacate para evaluar cómo continuarían la protesta y allí se tomaron varias determinaciones que fueron comunicadas por el presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, Marcos Mc Hardy.
“Hemos cambiado la modalidad. Si hay cortes, puede ser pero hoy estamos en una nueva: todos los viernes a partir de las 20 horas en todo el interior –y tiene que llegar también a Buenos Aires- empezar a hacer música con nuestra cacerolas para que nuestra presidenta diga «tengo que cambiar»”, señaló Mc Hardy.
“No puede ser –añadió Mc Hardy- que un país tan rico como Argentina tenga la cantidad de pobres que tiene y que hasta el mismo Papa tuvo que salir a preguntarse por qué hay tantos pobres y gente con hambre en Argentina. Estamos dispuestos a colaborar trabajando pero que se haga una correcta distribución de riquezas para todos, para que la Nación sea mejor”.
Respecto del carácter de la convocatoria, el vicepresidente de la Rural, David Rubin, señaló: “Estamos convocando a toda la gente no sólo al productor agropecuario sino a la gente que hoy ve peligrar su fuente de trabajo, su fuente de ingresos, a los comerciantes que no venden nada para que empecemos a protestar, a manifestarnos, a ver si este gobierno entiende de una vez por todas que la situación acá en el interior es terrible”.
“Hay que profundizar esto y abrirlo al resto de la sociedad que la está pasando igual o peor que nosotros. El problema hoy en la zona de Jesús María y en el norte de Córdoba es que se está destruyendo el sector productivo y eso trae mayor recesión en los pueblos, en los comercios, en las industrias. La gente tiene que ver que estamos todos en la misma”, precisó Rubín.
La pelota quedó del lado del gobierno nacional y el campo está esperando una respuesta a sus reclamos y demandas.