Por: Diego Almada (Director de Calidad de Vida de Jesús María)

Organizada por el Ministerio de Salud de la Nación con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud tuvo lugar en Costa Salguero, Buenos Aires, del 18 al 21 de agosto. Aquí, las conclusiones.

La Temática se centró en Fortalecer el Enunciado de los Objetivos del Desarrollo para el presente milenio (ODM), acordados por 193 países, en la Asamblea de la OMS en el año 2000.
En el enunciado, los pueblos se comprometieron para el año 2015 a:
* Erradicar la pobreza extrema.
* Universalizar la educación.
* Promover el trabajo decente.
* Promover la igualdad y equidad de género.
* Reducir la Mortalidad Infantil.
* Mejorar la Salud Materna.
* Combatir las enfermedades Prevenibles (HIV, Paludismo, Chagas, TB).
* Asegurar un medioambiente Sostenible.
* Promover acciones sociales para el Desarrollo.
En este sentido, se hizo fuerte hincapié en los Determinantes Sociales de la Salud y el Desarrollo. Y es que los condicionantes de ambos son los mismos. No se concibe un pueblo saludable con un 30% de desempleo, sin buena eliminación de excretas, o sin agua potable.
También, se planteó el desarrollo en términos cualitativos, entendido como una construcción social dinámica, para lo cual necesitamos construir el sujeto del desarrollo:”el ciudadano”.
Se dejó en claro que, no existen paradigmas ni elíxires, sino que el modelo surge de los sujetos de la ciudadanía. Tanto el desarrollismo como el neoliberalismo han fallado y hoy nos encontramos con una crisis, que alguien definió como de “utopías” porque hemos perdido la capacidad de soñar; de pensar que es posible.
Es que estamos perplejos y no encontramos la salida. Lo peor es que esperamos que la solución venga de los otros.
Toda política inclusiva del estado está coaccionada por el sector social.
Está claro que la falta de cultura democrática y el descreimiento en modelos de participación, son los que facilitan esta inacción. También que de las muchísimas experiencias que han dado resultado, “que encontraron la salida”, fueron mediante la convergencia de diversos sectores y saberes, pero fundamentalmente de la participación ciudadana, de la apropiación de los problemas y de la búsqueda de soluciones, con pasión, con compasión y con la convicción de que todavía se puede soñar.
Se puede apreciar, que la intervención de Organizaciones Internacionales, se dan cuando ya queda muy poco por hacer, cuando un pueblo se encuentra diezmado, cuando el capital social apenas tiene fuerza para la subsistencia básica, cuando el tratamiento es paliativo.
Tampoco tienen herramientas para sensibilizar a los sectores de poder económico, ¿es que el hombre siempre va a ser lobo del hombre?.
Desarrollo Local
¿Qué esperamos para participar? Toda crisis representa una oportunidad, la de preguntarnos el ¿Cómo?. No centrarnos en el Sí o en el No se puede. La de la escucha, el diálogo, la reflexión y la acción. La de la intersectorialidad. La de la convergencia de círculos virtuosos ‘”integrativos”, del consenso, del optimismo y la motivación.

Rol del Estado
Los mayores desafíos son:
El de romper el pensamiento vertical, el de implementar un liderazgo emancipatorio, del Poder Con…, de Poder productivo, con confianza en el Pueblo, en la Voz del Pueblo, favoreciendo la articulación de los círculos virtuosos de intersectorialidad.
El de perder el temor a la evaluación de las agendas de gobierno por parte de la ciudadanía.
El de afrontar un alto costo de inversión en recursos humanos, de generar políticas de participación y establecer planificaciones sustentables e integrales, a través de iniciativas de Consejos Locales de Salud y Desarrollo, de Educación y Productividad. Que legitimen la sustentabilidad ante eventuales cambios de actores.
Todo esto en el marco de no­rmas Constitucionales y con respaldo jurídico.
“Los pueblos con mayor capacidad institucional son los que mejor enfrentan cualquier crisis” y esto habla de una enorme madurez en capital social.
La equidad en salud debe considerarse como un criterio de perfomance de los gobiernos. Y es que la justicia social es una cuestión de vida o muerte, sino como se puede explicar que la tasa de mortalidad infantil en Islandia sea de 3 por 1000 nacidos vivos y la de Sierra Leona de 316/1000 nacidos vivos o que de un extremo al otro del subterráneo en Londres la expectativa de vida varíe en 10 años o que en Colombia si usted tiene entre 15 y 19 años puede estar entre los 260 adolescentes de 1000, que no va a cumplir nunca más años.

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