El veto presidencial al artículo 4 de la Ley de Emergencia Agropecuaria que sancionó el Congreso, dio lugar a nuevas medidas de protesta del sector, entre ellas, un paro de comercialización de siete días.

De la crisis de 2001, nuestro país salió con el dinero que generaban las retenciones a la soja que eran del 10 por ciento y con un valor internacional de la oleaginosa de 200 dólares. Después, las retenciones se fueron al 25 por ciento y el precio de la soja llegó en algún momento a orillar los 600 dólares. Esto quiere decir que el gobierno recibió ingresos importantísimos que, sin embargo, no parecieran haber cambiado el espectro de pobreza estructural que viven muchos de nuestros compatriotas.
“Deberían dar explicaciones por eso, rendir cuentas sobre qué han hecho con el dinero que nos sacaron estos nueve años”, señaló uno de los productores apostados a la vera de la ruta 9 desde el viernes.
Argumentos de esta naturaleza son los que exponen los productores agropecuarios para explicar el enojo que mantienen con el gobierno nacional. “No va a haber redistribución de riquezas, si se cierran las fuentes de generación de riquezas”, resumió el vicepresidente de la Sociedad Rural de Jesús María, David Rubín.
La gran diferencia con la movilización de 2008, que los llevó a permanecer sobre la ruta más de 100 días, es que reaccionaron otros sectores de las comunidades contra el mecanismo que utilizó el gobierno durante el conflicto. Pero eso no necesariamente quería decir que fuese un apoyo explícito al campo, aunque muchos lo interpretaron así. La pregunta es qué pasará esta vez si la cuerda se tensa nuevamente y las posibilidades de desabastecimiento y libre circulación de las rutas se prolongan. Desde Sinsacate, los productores sugirieron dejar de pelear en terreno neutral y movilizarse masivamente a Buenos Aires.
Mientras, en la ruta 9 se distribuirán volantes y se montará una guardia que ya es un símbolo de lucha, una en la que el campo obtuvo su primera victoria contra los Kirchner.

Mucha cautela
Formalmente, los productores agropecuarios de la región están de paro de comercialización desde el pasado viernes 28. Sin embargo, están en estado de asamblea casi permanente desde el martes por la tarde donde debatieron la situación del sector y propusieron diversas líneas de acción para enfrentarla.
Claro es que el disparador fue el veto presidencial al artículo 4 de la Ley de Emergencia Agropecuaria que había sancionado el Congreso y que establecía la posibilidad de “zafar” de las retenciones en algunos distritos de la provincia de Buenos Aires. Pero lo del veto parece más una excusa para reclamar enérgicamente las soluciones que el campo viene exigiendo desde aquel enfrentamiento por la polémica Resolución 125.
En el salón auditorio de la Sociedad Rural, el pasado martes se escucharon las primeras voces de disconformidad: “Capaz que les haga falta el apriete de nuevo”, “Tiene que haber contundencia en las medidas”, “El que crea que el 10 de diciembre va a cambiar algo es un iluso”, “Le regalamos a la oposición una posibilidad histórica y no lo supo aprovechar”, “Si no estamos en la ruta, parece que nada se logra”, fueron algunas de las frases que más de 90 productores pronunciaron esa noche.
Para comparar la lucha dispar que encarna el sector contra el gobierno, uno de los productores señaló: “Estamos jugando al Voley y ellos al Rugby. ¡Nos están cagando a palos!”.
Quedó claro el malestar de los productores y también la necesidad de encarar acciones que tengan contundencia ya que no saben con exactitud cuál es el respaldo que tendrán por parte de la comunidad. Por eso quieren que la mesa de enlace organice una nueva movilización pero, esta vez, directamente en Buenos Aires.

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