El Ministerio de Educación de la Provincia, a través de la Dirección de Escuelas Técnicas, jerarquizó la capacitación que MWM ofrece a jóvenes en situación de desigualdad social.

El pasado jueves 6 de agosto, en la Sala de Situaciones de la Casa de Gobierno de Córdoba, se firmó un convenio entre la Escuela Formare de la empresa MWM International y la Dirección de Escuelas Técnicas y Formación Profesional del Ministerio de Educación provincial.
A través de dicho convenio, el proyecto obtuvo la certificación del Ministerio con Homologación Nacional. La firma del acuerdo se realizó dentro del marco de la reunión del Consejo de Asesores de Educación y Trabajo.
El ministro de Educación de Córdoba, Walter Grahovac, en ocasión de visitar nuestra región por el 71 aniversario de la creación de Gendarmería Nacional, se refirió a la importancia que reviste el programa FORMARE y por eso justificó la decisión ministerial de jerarquizar dicha capacitación.
“Hace unos meses, me invitaron al egreso de una promoción y al ingreso de los nuevos chicos que hacen su capacitación. Vine, conocí, vi, escuché, me pareció un programa muy interesante de compromiso social de la empresa y que es de mucha utilidad para los jóvenes”, señaló el ministro.
“Pretendemos -añadió Grahovac- que la gente de MWM pueda exponerle al resto del universo de empresarios que integran el Consejo de Educación Técnica y Trabajo lo que ellos están haciendo para invitar a otra empresas para que también asuman esta responsabilidad que tanto bien le hace a muchos jóvenes”.
La Escuela Formare nació de la necesidad de poder contribuir al desarrollo de jóvenes en desigualdad de condiciones, a través de una educación profesional enfocada en la adquisición de competencias interpersonales, herramientas de aprendizaje, y habilidades.
Durante 2008, los alumnos de la escuela Formare trabajaron con el Complejo para la Tercera Edad municipal.
El proyecto buscó favorecer el proceso de satisfacción de necesidades de dos grupos etarios diferentes: los abuelos del Geriátrico y los alumnos de la Escuela Formare, facilitando la interacción de los mismos en un espacio participativo donde las potencialidades de cada población contribuyeron al desa-rrollo de las demás.
Los resultados de ese trabajo quedaron plasmados en la edición de “Puentes de Vida” donde las historias de los abuelos fueron relatadas por los jóvenes desde su mirada adolescente y enhebradas por la escritora Elsa Venchiarutti.