Por: Jorge Bracaccini (Miembro de Proyecto Sur Colonia Caroya)

Con el ánimo de generar debate, se ofrece una visión contrapuesta a la que ofreció el pasado domingo el presidente del Concejo de Caroya, Amílcar Ñáñez, en este espacio.

Desde hace unos años, vengo sosteniendo que los argentinos hemos perdido la sana costumbre de polemizar. Tal vez, colonizados por la propuesta de los medios masivos de comunicación, nos hemos habituado a ser meros receptores de mensajes y discursos, desaprovechando la constructiva y enriquecedora práctica del debate, intercambio y confrontación de posiciones, ideas, propuestas…
Es –justamente- con el ánimo de aportar, desde el respeto, a la recreación de esta práctica, que propongo algunos señalamientos críticos a lo dicho por el presidente del H.C.D. de Colonia Caroya, Amilcar Ñañez, en su columna del domingo pasado en este mismo medio.
En primer lugar, me permito entrever, en lo expresado por Amilcar Ñañez, la reproducción –un tanto estereotipada- de una idea o imagen, no sin algunas razones, de la política como “fango del pantano”, el lugar de lo sucio, lo desleal, oscuro, reprochable…vacío de valores; y del político como el ser ruin que se aprovecha de la ingenuidad y nobleza de los ciudadanos.
Ante esta lectura, al vecino Ñañez le queda picando dentro del área chica –mansa y fácil- la respuesta de “por qué los vecinos no quieren participar en política”: porque –obviamente- esa categoría portadora de todas las virtudes, el ciudadano no político (con el que Ñañez se identifica), pondrá reparos en pisar el “fango” de la política, más aún a sabiendas de que debería compartir tan de-sagradable lugar con esa otra categoría portadora de todas las miserias, bajezas y males: el político.
A continuación algunas ideas para un posible debate.
1) Las Ciencias Sociales han demostrado, hace ya muchos años que los fenómenos sociales nunca son unicausales. Por el contrario, están determinados por una multitud de factores, desde ya, algunos de mayor incidencia que otros.
A manera de punteo rápido, arriesgo alguno de los que podrían incidir en el fenómeno abordado por Ñañez: el individualismo reinante en nuestra sociedad, la implantación –a sangre y fuego- del “no te metas” por la dictadura cívico-militar que goberno el país entre 1976-1983, la crisis de los partidos políticos, la crisis de representatividad, la ruptura de las identidades colectivas, la devaluación en la sociedad de valores como la solidaridad, la justicia, la fraternidad, y el desinterés individual y colectivo de aportar a la construcción de un país y un mundo digno de ser vivido por todos sus habitantes.
2) Como se puede ver, al complejizar el análisis entra en crisis la propuesta de abordar y entender el fenómeno de la no participación a partir de los opuestos “no políticos vs. Políticos”. El político no sale de un repollo, ni nos cae del cielo: el político es parte de la sociedad, son nuestros amigos, vecinos, compañeros, correligionarios, hermanos, padres, hijos….
3) Siguiendo el hilo del razonamiento, y sin animo de agraviar, me resisto a creer que las razones de tan simplificado abordaje de la no participación política, por parte de Ñañez, respondan a la intención de instalarse políticamente con un perfil de político/no político, de outsider no contaminado ni salpicado por el “fango del pantano” de la política, en vistas a sus aspiraciones –legitimas desde ya- a manejar los destinos de Colonia Caroya en una próxima gestión.
4) Por ultimo, me parecería mas constructivo (personal y comunitariamente) y coherente con el discurso propuesto por el presidente del HCD, intentar instalarse políticamente a partir de la construcción de una imagen basada en su actual práctica política, que no es otra que su práctica como militante de un partido político tradicional como la UCR y como funcionario político de una gestión municipal liderada por esta fuerza, y no pretender hacerlo desde un lugar tan inmaculado como inexistente por él propuesto.
Con seguridad, Colonia Caroya y sus vecinos se lo agradecerían….