La postura del concejal Gustavo Brandán exaltó los ánimos del presidente del Concejo caroyense, Amílcar Ñáñez, quien le recordó su pasado como funcionario de Héctor Nanini.

El pasado miércoles vencía el plazo para que el Concejo Deliberante de Colonia Caroya aprobara el balance municipal correspondiente al ejercicio 2008. Tras un duro debate, el oficialismo logró hacer imponer su mayoría y aprobó las cuentas con el voto nominal de sus cuatro concejales.
Los cuestionamientos arrancaron con los argumentos que expuso el concejal Mario Rojas respecto de por qué no había que aprobar el balance. Para ello, se valió de las observaciones de ocho actos administrativos que debieran haber sido observados y no lo fueron, según su punto de vista.
Entre esos actos mencionó el pago de 30 mil pesos a un empleado municipal que trabajó para la comisión de límites, 37 mil pesos de gastos judiciales que debieran haber pagado los funcionarios responsables de haber perdido el juicio, el pago de los dos últimos cheques a la cooperativa COPEMA (la que no concluyó las viviendas del Plan Federal), y el pago con tickets CAM a personas que no revistaban en la planta de personal, entre otros.
Hasta ahí, algunas explicaciones fueron aportadas por los concejales del oficialismo, dentro de un marco de tensión pero con cordialidad. De hecho, salieron a defender la gestión señalando que el dictamen del Tribunal de Cuentas señaló que el ejercicio 2008 concluyó con un superávit de 400 mil pesos.
Pero el tono de la voz comenzó a incrementarse cuando intervino el concejal justicialista Gustavo Brandán y señaló que no estaba en condiciones de aprobar el ejercicio 2008 porque había requerido información y ésta no le había sido girada por el Departamento Ejecutivo. Sobre siete cuestiones que solicitó, el concejal señaló que sólo había recibido dos.
La expresión que utilizó el presidente del Concejo Deliberante, Amílcar Ñáñez, estuvo más cerca de la furia que de la explicación cuando se dirigió a Brandán para responder a su toma de posición: “Se tiende a tirar un manto de sospecha sobre todo cuando acá se utilizaron vehículos públicos no sólo para ir a pescar sino para ir a hoteles alojamiento y para ir a hipermercados de la zona, es decir, hubo un desmanejo total y se pretende ahora tratar de tapar lo anterior con esto”.
“Me parece -añadió Ñáñez- que hay que cuidar las formas y agradecer que haya buena disposición porque acá no se ha ocultado la información ni creo que se esté tapando nada. Creo que recién ahora estamos marchando, con dificultad, y con todos los errores que podemos cometer por ser una administración nueva y, sobre todo, porque los que estamos en este concejo somos nuevos y podemos cometer errores porque no estamos exentos de cometerlos”.
Pese a que el presidente intentó dar por concluido el debate, Brandán solicitó derecho a réplica para defenderse de las acusaciones: “Nadie me va a correr con la vaina relacionándome con el gobierno anterior donde habrá habido gente reprochable en su actitud y en muchas cosas y gente de la que no tienen nada que decir. Tengo la conciencia totalmente tranquila y tengo muy en claro que la ciudadanía de Colonia Caroya así como en una época nos puso en el oficialismo, nos ha puesto en la oposición. Y voy a cumplir mi función como corresponde porque uno cobra un sueldo y tiene que transpirar la camiseta y tiene que investigar lo que tenga que investigar y no dejar pasar”. Y añadió: “Porque también es cierto que muchos gobiernos habrán hecho lo que han querido porque no han tenido oposición. Y es muy saludable que haya oposición, no le tienen que tener miedo. Voy a requerir la información que quiera porque es mi función para la que la gente me ha puesto acá y voy a honrar mi función. La gente dirá si está mal o bien lo que hago en 2011 castigándome o premiándome en las urnas, pero no voy a dejar de preguntarme por las cosas que pasan acá”.
Ñáñez volvió a retrucarle que si Brandán hubiese participado de la reunión de comisión en la que estuvo presente el secretario de Hacienda -a la que estaba citado y no concurrió- seguramente tendría menos dudas. Después de eso, se sometió el balance a votación y se aprobó por cuatro a tres.