El secretario de Gobierno caroyense señaló que volverán los controles en los que se solicitará documentación y se hará la medición de alcohol en sangre a los conductores.

Antes de que se declarara la emergencia sanitaria, el municipio de Colonia Caroya había tenido que suspender los operativos de control durante dos fines de semana consecutivos porque la policía no llegaba.
Como en el juego del teléfono descompuesto, las autoridades hablaban a la Comisaría para solicitar los efectivos y desde allí los derivaban al Comando de Acción Preventiva (CAP) y desde ahí les prometían concurrir pero no se presentaban.
Mientras tanto, la Municipalidad tenía cinco personas a las que les pagaba horas extras para enviarlos después a sus casas sin que se hayan concretado los operativos.
Esa situación fue conversada y aclarada con el jefe de la Patrulla Preventiva, comisario Nelson Argüello, quien se comprometió a coordinar el asunto y lograr que la Comisaría de Colonia Caroya provea el personal para que los operativos de alcoholemia se puedan realizar.
La intención del municipio era volver a concretar operativos una vez que se levante la emergencia sanitaria.
¿Cómo se instrumentan los controles? Personal que depende del area de Inspección es el que maneja los alcoholímetros y solicita la documentación a los conductores pero la presencia policial es la garantía para los casos en los que se tiene que proceder al secuestro de vehículos en los casos que corresponde –cuando ninguno de los ocupantes del vehículo tiene los niveles de alcohol en sangre por debajo de 0,5-. Además, ante cualquier situación violenta la policía ayuda a proteger al personal y a detener a quienes infringen la normativa.
“La última vez que hicimos un operativo, sin auxilio policial, tuvimos a conductores parados hasta las 9 de la mañana hasta que tuvieron el nivel de alcohol en sangre por debajo del máximo permitido y se pudieron ir”, explicó el secretario de Gobierno, Luis Grión, sobre el porqué de la insistencia municipal para lograr el apoyo de la Policía.
Grión señaló que en el diálogo con los inspectores se insiste en que los controles no persiguen ninguna finalidad recaudatoria. De hecho, en algunos lugares labran la multa y dejan ir a los automovilistas conduciendo en estado de ebriedad.
“Levantar multa tras multa no sirve. Queremos que quien esté en estado de ebriedad no conduzca, pero para eso hace falta la policía sino no se puede hacer. Lo mismo para cuando necesitamos hacer un control de documentación del vehículo”, indicó el funcionario.
El municipio cuenta hoy con un solo alcoholímetro que no es de su propiedad pero tiene intención de adquirir al menos dos para el tipo de operativos que se quiere implementar: cuatro o cinco controles de media hora o 40 minutos cada uno en distintos lugares, metodología les da resultados.