Entrevista: “En lugar de estar divididos, debiéramos unirnos”


El provincial de los Pasionistas, Juan María Rosasco, vino a confirmar que discontinúan su presencia desde 2010.

La decisión de discontinuar la presencia en Caroya ya está tomada y obedece a una resolución que fue discutida internamente y sometida a votación. No se trata de un abandono de la comunidad caroyense sino que van a hacer un acompañamiento itinerante. ¿En qué consiste y cómo van a articular ese acompañamiento?

Periódicamente. Tenemos que ponernos de acuerdo en función de nuestras posibilidades, pero calculo que será cada mes y medio o dos meses. Alguno de nosotros vendrá y se quedará por tres, cuatro, o cinco días para tener distintos encuentros con distintos grupos. Tener espacios de formación para crecer en la espiritualidad pasionista. Organizar retiros, encuentros, cursos, y todo lo que haga falta en combinación con el Obispo y con el párroco.

¿Tuviste posibilidad de reunirte con el Obispo de Córdoba?

Me he reunido con él dos veces. Si uno toma los artículos de los medios donde respondió, después de la fiesta del Huerto, él dijo claramente: “conozco las razones de los Pasionistas, considero que son suficientes. Comprendan”. Es más, sé que a los que se les han acercado les pidió comprensión y les dijo que no había que llevar las cosas a límites que no tienen sentido.
Comprendan que hay una decisión. Nos puede doler, nos puede no gustar, podemos no compartirla pero hay una decisión que pertenece a la intimidad de una familia. Así como cualquier familia toma decisiones en la intimidad, consultando con los elementos que cree necesario, nosotros en la intimidad de nuestra familia decidimos que lo mejor para nosotros, para los lugares en que somos responsables y tenemos la confianza de obispos, era esto. Teniendo en cuenta la necesidad de los distintos lugares, tenemos que tomar una decisión y decidimos esto.
Algunos piensan que es una decisión que tomé yo y de hecho en tus artículos aparecía como que era una decisión arbitraria de Juan María Rosasco. Ya escuchaste que fue una decisión de asamblea. También publicaron que había una decisión de venta. Es falso. Tampoco hay ninguna decisión de venta. Este predio sigue siendo de los pasionistas y así lo hablé con el intendente y con algunos concejales, con el obispo, con la familia pasionista, y con laicos de aquí. Pueden creerme o no. Yo dejó un documento firmado con una síntesis de todo lo que se hizo. Yo lo firmo, pongo mi nombre ahí.

Uno tiene que suponer que por ser hombre de iglesia y apegado al evangelio no mentiría

Pienso que la mentira es la mentira sea de un cura o de un laico, de un ateo o de un cristiano. La mentira es mentira.
Yo puedo decir que no es cierto que hayamos vendido, no es cierto que yo venía con ninguna llave de ningún candado, ni que los religiosos anticipadamente iban a ser sacados de aquí, ni que yo venía a dar los destinos. Sí, una de las cosas es que si el año próximo no van a estar viviendo acá, necesitan un destino.
Cada uno de los religiosos va a tener un lugar donde residir. Si me preguntás hoy si está decidido dónde va a estar cada uno de ellos, la respuesta es no porque recién empieza el período de consulta con cada uno de ellos, de acuerdo a las necesidades de cada lugar y de acuerdo a los carismas de cada uno de ellos.
Haremos una redistribución que va a tener distintas etapas de consulta. Algunos sienten que somos muy autoritarios, pero la verdad es que tenemos varias instancias de consulta.
Desde que estoy en la congregación, una de las preguntas que constantemente nos estamos haciendo es dónde tenemos que estar, donde tiene que estar un pasionista. Periódicamente, todas las casas, independientemente de esta crisis vocacional, nos hemos hecho el mismo planteo. Tiene sentido seguir, por ejemplo, en Vicente López. En el año ´87 dijimos: esta presencia ya cumplió su ciclo, hace muchos años, es de las primeras casas, tan tradicional como en Colonia Caroya, pero cumplimos un ciclo aquí.

¿Se le aplica a Colonia Caroya esto que planteás. Cumplieron un ciclo en esta zona?

No me animo a decir tan claramente eso. Sí, y es lo que les he dicho, creemos que aquí hay gente capacitada para poder llevar adelante una acción pastoral en coordinación con el párroco y con el apoyo nuestro.
Pero hay zonas que los obispos nos han confiado a noso-tros y que están en infinitas, incomparables peores condiciones que aquí.
Alguno puede decir por qué privilegian a ellos y no a nosotros que acá nos quedamos sin nadie. Pueden no compartir pero les ponía el ejemplo de Ingeniero Juárez en Formosa donde nosotros somos párrocos, responsables. Acá no sucede eso. Allá hay capillas donde se llega una vez al año para todas las celebraciones donde la parroquia vecina está a 150 kilómetros. Recién este año hay camino de asfalto sino eran todos caminos de tierra y si necesitabas un cura de urgencia lo más probable es que llegaras tarde. Si querés participar de una celebración dominical, más allá de las diferencias, acá tenés opciones yendo a la parroquia de Jesús María o a la del Monserrat. Podés llegarte hasta los curas que están en el Seminario o en Gendarmería. Incluso si ninguno te satisface podés llegarte hasta Tirolesa o a cualquier parroquia que hay en Córdoba a las que podés ir en transporte y a no más de 50 kilómetros de tu casa.
Allá, no hay tantas posibilidades y dentro de nuestra parroquia hay un solo camino asfaltado. El resto es todo camino de tierra. La gran diferencia es que allá nosotros somos los párrocos, los responsables de la atención de esa gente. Cuando uno decide y siempre que uno decide, a una cosa le dice: sigo acá y no estoy allá. Si fuéramos 30 pasionistas, ¿estaríamos tomando esta decisión?. Tampoco lo sé.

Tu función como provincial tiene varias dimensiones y una de ellas es política, aunque te resulte antipática. Estuviste 17 años acá, muchos te conocen en intimidad, y justo fuiste el que comunicó la decisión. ¿Es difícil comunicar cuando hay un montón de aspectos que tienen que ver con lo emocional?

No pido que compartan la decisión. Podemos no estar de acuerdo en las decisiones. Es parte de cualquier decisión donde alguien decide y otro no está de acuerdo. Todos tenemos derecho a decir: por favor, revisen la decisión. Pero puede ser que la decisión no sea la que esperaba. De hecho, decidimos, comunicamos, oímos, revisamos la decisión, volvimos a comunicarla, y nos vuelven a pedir que la revisemos otra vez. Yo no voy a estar dando esperanzas porque sí. Nadie me dio un argumento nuevo que no hayamos tenido en cuenta en nuestra decisión.
Alguno pensará: entonces sos un insensible, Juani. Los pasionistas son insensibles. Está bien. La decisión no es la que esperaba, no es la que me gusta, pero otra cosa es, frente a eso, empezar a sospechar de que hay otros intereses, o intereses de alguna familia. De esas cosas espero que se hagan cargo las personas que echaron a rodar versiones.
Que esto está vendido o que tenemos la sospecha que esto está vendido. O porque vendimos un monasterio que está en el medio del campo, donde hace muchos años que ya no vive más un cura, donde hace muchísimos más años que ya no hay vecinos. Es cierto, tiene tradiciones y entiendo que las tradiciones que tienen su peso pero llegó un momento que los pasionistas debimos decidir sobre mantener un edificio en medio del campo que no habitaba nadie, después de haber intentado mantenerlo abierto por distintos medios.
Y apareció alguien que quiso comprar eso para una fundación. La decisión de venderla fue dolorosa porque la mayoría de nosotros vivió allí donde funcionaba nuestro noviciado. Pero no podíamos seguir sosteniéndola. En Italia mismo tuvimos que dejar casas que eran de la época de nuestro fundador.

Cuando uno piensa en el valor inmobiliario que tienen las posesiones pasionistas en Caroya, ¿Por qué no plantearse la duda respecto de que corra la misma suerte que otras posesiones?

Para que no seamos inocentes, yo puedo ser reelecto el año que viene o no. No tiene nada que ver. Las decisiones no las tomó Juan María Rosasco sino la asamblea. En el caso de la venta de un bien, que fue lo que sucedió con Capitán Sarmiento, se tiene que tiene que decidir en un Capítulo Provincial con la aprobación del General y con la aprobación de la Santa Sede. Es un proceso complejo que no decide una persona sino que decide un Capítulo y en el caso de Capitán Sarmiento se decidió por unanimidad.
Ni yo ni nadie de la congregación tiene la facultad de haber vendido un bien así. Otros podrán decir que hay antecedentes acá. Sí. Se vendieron dos lotes que están pegados acá sobre la calle siete –no es ningún secreto- y se vendieron para arreglar las salitas de catequesis, para arreglar los baños y para la obra de gas natural que esta casa todavía no tiene. ¿Estamos queriendo vender e invertimos? ¡qué mal negocio que hacemos! Si estamos queriendo vender, vendemos. No vendemos y reinvertimos.

Alguien se tiene que quedar con la llave de la casa y uno debe suponer que será alguien de la confianza de ustedes. ¿Eso ya está definido o lo tienen que resolver?

Hay una comisión que mucho antes de estas decisiones viene trabajando con Francisco en la administración de esta casa y esa comisión va a seguir en lo que tiene que ver con los retiros, con la casa del encuentro y que todo el mundo sabe que presta servicios para la Fiesta de la Vendimia, para el Festival, para el club de Bochas. Que no sólo sirve para retiros espirituales sino que presta servicios de hotelería.
Hay gente que no comprende esto y ha hecho escándalos pensando en la posibilidad de que esto se transforme en un hotel. No se transforma en ningún hotel pero presta los servicios que presta desde hace muchos años. Y aunque se trate de un retiro espiritual, la casa sigue prestando un servicio de hotelería.

¿Crees que hay una interna entre los fieles pasionistas de Colonia Caroya?

Agarrás los diarios y decís: sí, hay una interna. No es que lo creo, lo veo. Hay una interna. Me duele mucho. En este tiempo, en lugar de estar dividiéndonos, tendríamos que estar uniéndonos. No sé quién gana. Seguro que la Iglesia no gana. Seguro que los Pasionistas no ganan.
Algunos sospechan que acá hay una ganancia. Yo no veo ganancia para nadie. Algunos sospechan que hay algún privado, una mano negra que está beneficiándose de esto. La verdad es que no veo cuál es esa mano negra. Es muy fácil decirlo.
Si tengo una sospecha, la investigo, voy a la fuente, aviso. No veo a nadie beneficiado de todo esto. Hay un conflicto, sí. ¿Quién es el beneficiado? No veo. Creo que todos perdemos.
Sigo confiando en que hay mucha gente capaz de llevar adelante la pastoral de este lugar, de seguir cuidando este bien. Hay tanto por hacer. Pero en un esquema clerical, donde el cura es el que sabe y el laico no, se acaba el cura y se acaba la Iglesia. Pero todos somos discípulos por igual.

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