Esta vez, los boqueteros no pudieron


Una mujer dio parte a la Policía de que había gente en los techos de la manzana del Banco Río. Sobre dos sospechosos, la policía atrapó a uno y secuestró objetos.

En octubre del año pasado, personal de Investigaciones de la Departamental Colón de Policía trasladó desde Paraná (Entre Ríos) a Jesús Walter Fabián Fernández (39), sindicado como presunto autor del “robo calificado por escalamiento a la sucursal de Jesús María del banco Santander Río, el 15 de septiembre de 2007.
En esa oportunidad, al menos cuatro delincuentes se llevaron más de 150 mil pesos de un cajero automático, después de haber ingresado por un boquete en el techo y descender detrás de los cajeros, el único lugar que no estaba protegido por alarmas.
Esta semana, la noticia del robo casi se repite. La llamada oportuna de un vecino de esa manzana generó el rápido desplazamiento policial que concluyó con la aprehensión de un joven de 26 años con un prontuario manchado de delitos.
Ya había hecho un boquete de 50 centímetros en el techo del banco cuando fue apresado. Llevaba consigo un verdadero arsenal de herramientas: garrafa con soplete, amoladora, taladro, pinzas y destornilladores de todo tipo, pasamontañas, linternas, soga, aerosol, y cuchillo, entre otras.
Un segundo cómplice logró darse a la fuga, pese al estricto operativo cerrojo dispuesto por las autoridades policiales.
Lo que no se pudo establecer, por el momento, es si este joven domiciliado en barrio Los Álamos de la ciudad de Córdoba formó parte de aquella banda que robó el banco en 2007 o si probó por su cuenta al conocer las debilidades edilicias que tiene dicha sucursal: techo con chapas de zinc.
El último hecho con la modalidad del “boquete” fue cometido en mayo de 2008 en una joyería de la calle Tucumán. Sobre ese hecho, en el que se robaron joyas y otros artículos por valor de entre 150 y 200 mil pesos no hubo novedades.

Por los techos, más fácil
En menos de dos años se registraron varios delitos “boqueteros” en esta región. En algunos casos, muy cerca del edificio donde se encuentra la Policía.
Varios locales comerciales ubicados camino a Sinsacate, antes de cruzar el puente sobre la margen izquierda, también fueron víctimas de la metodología: desarmar la estructura de chapas de zinc, deslizarse por los cielo rasos y abrir un boquete para ingresar a oficinas y llevarse todo lo de valor que encuentran.
Otro caso resonante fue el de la noche en que actuó en nuestra región el Indio Solari cuando delincuentes ingresaron por los techos y robaron una distribuidora de cigarrillos.
Un tiempo después, boqueteros se apropiaron de un jugoso botín de carne envasada en un depósito que una empresa carnicera tiene en barrio Colcar.
Claro que hubo diferencias sustanciales en dichos casos, particularmente en el modus operandi utilizado por los delincuentes. Ello impide establecer que una sola banda esté operando o que exista algún tipo de conexión entre los hechos.
Más allá de eso, nadie duda de que muchos delincuentes le tomaron el gusto a la modalidad del boquete y que parecen haber tomado nota sobre lo fácil que resulta en esta región alzarse con un botín, ingresando por los techos. Salvo esta vez, en que el robo pudo ser evitado.

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