Medio centenar de personas tomaron apuntes sobre cómo trabajar para que Colonia Caroya se integre al circuito del enoturismo de Argentina.

Gabriel Fidel, cordinador del Proyecto de Consolidación del Enoturismo en Argentina, o lo que es lo mismo para el desarrollo del turismo del vino, estuvo en Colonia Caroya dentro del marco de una capacitación a bodegueros y empresarios turísticos para ver cómo se puede transformar ese recurso en un producto turístico.
La pregunta surgió casi de inmediato respecto de cuáles son las posibilidades que tiene Caroya dentro del proyecto, teniendo en cuenta que Mendoza tiene el 70 por ciento de la producción vitivinícola y San Juan el 20 por ciento.
“Apostamos a que cada destino turístico se haga conocer a través del vino. En ese sentido, todas las regiones tienen atractivos -algunas más que otras- y en el caso de Córdoba este producto es complementario de otros atractivos turísticos que tiene la provincia”, señaló Fidel.
“Pero -añadió- el fenómeno que se ha dado acá en Caroya es muy similar al que se dio en otros lugares del país, a partir de la inmigración italiana o europea, de gente que llegó con conocimientos y tradiciones, y transformó a la industria vitivinícola”.
Fidel recordó que en Córdoba también los jesuitas plantaron viñas, de modo que, si bien no es una provincia vitivinícola, nuestra zona adquiere relevancia por esa circunstancia histórica.
¿Hace falta un vino de alta gama para ser parte del circuito? Para el especialista la respuesta es no y señaló al vino regional como una característica que no tiene que perder la provincia. “El objetivo es que el cordobés aprenda también a consumir más los vinos de Córdoba”, sintetizó tras ponderar la calidad de algunos vinos.

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