El intendente de Jesús María, además, gestionó la ayuda de Gendarmería Nacional para enfrentar el problema de la venta de estupefacientes en la ciudad.

Marcelino Gatica le envió una carta al gobernador Juan Schiaretti en la que le manifestó su preocupación por una serie de hechos delictivos similares a los que vivió la región, en octubre del año pasado y que generaron la movilización de la comunidad.
En las reuniones que tuvieron lugar el año pasado en el municipio de Jesús María y en el auditorio de la Sociedad Rural fueron denunciados graves hechos sin que se conozca, a la fecha, si se pudo avanzar en algo en las investigaciones.
En aquel entonces, una mujer, propietaria de un cabaret, había planteado que hasta que no haya una investigación profunda sobre el problema de las drogas, no va a haber solución “porque se denunció a gente que vende y no se ha hecho nada”. El relato se competaba con la aseveració de que hay identificadas entre 37 y 40 personas que venden droga.
Apoyando sus dichos, la mujer exhibió un manojo de fotografías en las que aparecía un efectivo policial de la zona cruzándole el brazo por encima del cuello a otra persona, que sería un narcotraficante de la provincia de La Rioja.
“Ustedes nos piden denunciar, pero el ciudadano común vive arriesgándose a que lo ‘boleteen’ (asesinen) y hay procedimientos que han dado negativo porque están avisados antes”, señaló con crudeza.
Ese fue el nudo argumental que utilizó Gatica para dirigirse al Gobierno, en busca de respuestas.
“Se nos dijo que la momentánea carencia de recursos se solucionaría en diciembre con la llegada de nuevo personal. Sr. Gobernador, han pasado cinco meses, los nuevos efectivos han sido designados, y la realidad en nuestra ciudad no se ha modificado”, planteó el intendente.

Hacer algo contra la droga
Gatica vinculó como causa conexa de la actividad delictiva, especialmente en menores de edad, a la venta y el consumo de drogas.
“Diariamente -dijo Gatica en la carta- recibo en mi despacho el reclamo de vecinos que manifiestan haber dado los datos sobre personas, modalidades y lugares donde se realizan operaciones de venta o entrega de droga”. Y añadió: “Existe instalado en el imaginario social, que en nuestra ciudad hay un alto volumen de situaciones relacionadas a esta actividad ilegal, pero no se conocen resultados en el combate a la misma, en idéntica proporción”.
El jefe comunal jesusmariense solicitó a Schiaretti que, desde el área específica de la Policía provincial, destine personal y medios para actuar en materia de drogas.
Paralelamente, el intendente le ofreció al Gobierno que la ciudad sea incluída dentro de las localidades del interior que contarán con centros de rehabilitación para adictos.
Vale recordar que el municipio cuenta con un programa especial para tratar la problemática de las adicciones, y con un equipo de profesionales interdisciplinario que se ha visto desbordado por la cantidad de casos que deben atender.
“Señor Gobernador, los grandes problemas sociales se tratan y enfrentan sin distinción de banderías, ideologías o cualquier otro tipo de diferencias absurdas, reitero mi alta preocupación, y reclamo su intervención, los habitantes de nuestra zona no pueden quedar sin respuestas concretas”, concluyó Gatica en la carta referida.

Ni lerdo ni perezoso
A sabiendas de que la misiva podría ser interpretada como un golpe bajo, en medio de la campaña electoral del 28 de junio, Gatica promovió una reunión con el titular del Móvil 3 de Gendarmería Nacional, Cte. My. Roque Omar de Lima.
El responsable del grupo operativo de la fuerza señaló la posibilidad de que se coordinen acciones no sólo con la Policía provincial sino con otras fuerzas como la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
De Lima fue claro al señalar que Gendarmería no necesita autorización para enviar a sus hombres a investigar delitos de narcotráfico porque, para ello, hay legislación nacional que los avala.
Asimismo, Gatica envió otra carta, similar en los términos a la que envió a la Gobernación, dirigida a Aníbal Fernández, ministro de Justicia de la Nación.
Es de esperar que tanta gestión derive en algún tipo de controles que genere en los vecinos la sensación de que no hay tanta impunidad de los “narcos” y que es posible combatir el flagelo.