Trabajan, además, bajo normas que permitan incluir al sitio dentro del listado de lugares que Unesco declara Patrimonio de la Humanidad.

Los antecedentes inmediatos respecto de la revalorización del Camino Real al Alto Perú, que atraviesa gran parte del norte cordobés, datan de 1989 y 1999.
Sin embargo, el dinero para las obras que son necesarias para recuperar el sitio histórico fueron dispuestas a mediados del año pasado y las primeras licitaciones para obras se abrieron a principios de este año.
Sin embargo, el gobernador Juan Schiaretti ha solicitado a las áreas que están involucradas en el programa de revalorización histórico – cultural y de promoción turística del Antiguo Camino Real que hagan todos los esfuerzos para que un primer tramo se pueda inaugurar en junio o julio de este año.
El total de las obras, que demandarán desembolsos cercanos a los 14 millones de pesos, deberán concluirse en febrero de 2010 y formarán parte de las ofrendas que Córdoba le hará al país en el año del bicentenario.

Las obras
De sur al norte, el recorrido arranca por la Estancia de Caroya, sigue por la Estancia de Jesús María, y después va alternando con las postas de Sinsacate, Barranca Yaco, Los Talas, Macha, Ojo de Agua, Inti Huasi, San Pedro Viejo, El Carrizal, Las Piedritas, El Chañar, y Pozo del Tigre.
La intención del gobierno provincial es recuperar la mayor cantidad de Postas que se puedan para que funcionen como museos de información histórica, arqueológica, ecológica y también como centros de difusión de cada cultura regional.
Sin embargo, la realidad indica que, en algunos casos, casi no quedan vestigios de lo que fueron esas postas. Tal el caso de Los Talas, Las Piedritas, Pozo del Tigre, y El Carrizal donde difícilmente se pueda restaurar lo que fue, ya sea por deterioro o por las posteriores intervenciones edilicias.
Hay casos, incluso, en los que el estado provincial deberá proceder a la expropiación del lugar donde se encuentra la Posta porque está en manos privadas.
A lo largo del recorrido habrá tres centros de interpretación que estarán ubicados en la Estancia Jesuítica de Caroya, en Villa Tulumba y en San Francisco del Chañar. Se trata de lugares donde uno se podrá encontrar con una batería de servicios al turista y apoyatura audiovisual y gráfica.

Tras la huella de la historia
El camino de la carrera al Alto Perú era la principal vía de comunicación, transporte y comercio entre el Virreinato del Río de la Plata y el Virreinato del Alto Perú.
Estaba compuesto por varias trazas que unían el puerto de Buenos Aires y Lima (Perú). Tres de ellas recorrían el norte la provincia.
A su vera, prosperaron Postas de recambio de mulas, asentamientos y poblaciones. Fue uno de los principales ejes de integración e intercambio regional.
El programa de puesta en valor del Camino Real supone intervenciones arquitectónicas y viales a lo largo de 176 kilómetros de la traza media del Camino porque allí se asientan las Postas de mayor valor histórico.

Postas con legado histórico
Caroya: Tanto los aborígenes como el adelantado Bartolomé Jaimes llamaban “Caroyapa” a la merced recibida cerca de 1574, en una zona de monte bajo y mejor tierra que los jesuitas compraron en 1616 para levantar la Estancia.
Después, pasó a manos de Ignacio Duarte y Quirós, el fundador del Colegio Monserrat. En Caroya, pasaban sus vacaciones famosos estudiantes del Monserrat: Gaspar Rodríguez de Francia -libertador del Paraguay- Nicolás Avellaneda, Joaquín Vicente González.
También, funcionó la primera fábrica de armas blancas en tiempos de la revolución de Mayo. Allí se forjó la espada de Artigas, y se fabricaron muchas de las puntas de bayoneta y las espadas que usó el Ejercito de los Andes en la campaña a Chile.
San Pablo de Sinsacate: Estancia próspera y bien aguada con generosas parras, bodegas, molinos, y tajamar.
Hacia ella bajaba el general Manuel Belgrano con Vilcapugio y Ayohuma a sus espaldas, mientras José de San Martín subía a su encuentro para hacerse cargo del ejército del Norte. En Sinsacate, velaron a Facundo Quiroga y, además, pasó la sombra del General Lavalle.
Barranca Yaco: Sombra de árboles torcidos y nueve cruces. Un grupo de hombres a caballo terminó con la vida de Facundo Quiroga, el caudillo federal retratado por Sarmiento en uno de sus libros.
Los Talas: Sus tierras formaron parte de la gran Estancia del Totoral, cuyo dueño era Pedro Luis de Cabrera -uno de los hijos de Jerónimo, fundador de Córdoba-. En el lugar, las doñas bajaban de los carruajes a refrescarse, los troperos hacían un alto para churrasquear, los comerciantes cambiaban mulas y los generales elegían ese viejísimo algarrobo (Hoy, en Sarmiento) para mirarse pa’dentro y rumiar sus cuitas. El árbol le dio chauchas al indio y veló el sueño de San Martín y Quiroga.
San Antonio: Una de las primeras postas oficiales mencionada ya en 1773, propiedad de los Marques. San Antonio perdió su condición de posta en favor de la de Macha por un problema de lepra, sífilis y, por supuesto, dinero.
Quien tenía Posta, tenía buen ingreso por hospedaje, atención de caballada, y comercio. Su último Maestro de Posta fue Marcelo Marques, quien también lo fue en Macha en 1835, donde fue acusado junto a otros ocho de conocer los planes de los matadores de Facundo, tras haber ayudado con una vaquillona. De esos ocho, cinco fueron a prisión, y los restantes -Marques inclusive- fusilados por sorteo.
Macha: Sachascón Chipisacate fue un cacique bravo que le dio sangre y nombre: “Macha”, encomienda de indios.
Tierra de Leonor de Tejeda, una de las primeras educadoras de Córdoba, que donó sus tierras para el primer monasterio y convento de Santa Catalina.
Fue una Posta fructífera, también fue tierra de Del Corro, hombre del Manco Paz, y sirvió de campamento de los dragones de Reinafé. En ese lugar, Huidobro entrenó a los hombres que llevó a la campaña del desierto organizada por Rosas.
Hubo quienes llamaron a esta posta “Las vertientes”.
Intihuasi: Todos los caminos llevan a Intihuasi, la casa del sol. Allí acampó, en 1812, Manuel Belgrano, quien dejaba las leyes para convertirse en soldado.
Tulumba: Antiguo asentamiento Sanavirón y único pueblo en la provincia que mantiene su traza colonial con sus cuatro esquinas, su imponente iglesia, su calle Real.
Se trata de un pueblo jesuitas, pueblo de los Reinafé, pueblo que cada 3 de febrero homenajea a su granadero caído en San Lorenzo y los 10 de octubre celebra a su patrona la Virgen del Rosario.
Santa Cruz: Alvear, Rondeau, Paz, y Argüello anduvieron estos caminos a los que llegaban cansados en busca de agua, pan y cabritos.
San Pedro Viejo: Aquí también durmieron muchos generales que dejaron su huella en los libros de historia.
Caminiaga: En su sala de los Cabrera, descansó el virrey Sobremonte.
San Francisco Viejo: es uno de los más antiguos asentamientos a la vera de este Camino Real. Por este camino le llegó el amor, la guerra y la muerte a “Pancho” Ramírez, el supremo entrerriano.
El vencedor de Artigas invadió estos pagos en julio de 1821, enemistado con Estanislao López, el hombre fuerte de Santa Fe.
Acorralado por Bedoya, héroe de la independencia, a-campó aquí el 9 de Julio jun-to a su amada Delfina. Por ella, Ramírez no escapará y enfrentará la muerte.
Las Piedritas: Aquí fue apresado Santiago Liniers y parte de la comitiva que lo acompañaba hacia el norte.
San Francisco del Chañar: En este lugar, el marqués de Sobremonte agrupó la gente dispersa e hizo prosperar la Posta. En Chañar, brilla su joya más preciada: la iglesia dedicada a San Francisco Solano.
Pozo del Tigre: Su nombre proviene del yaguareté o jaguar que hasta principios del siglo XIX habitaba esas serranías. Animal al que los paisanos llamaban “Tigre” y por esa comparación Facundo Quiroga fue apodado el “Tigre de los Llanos” .
La posta conserva intacto un dintel de algarrobo en el que se lee “1771”. Allí, Balcarce le dio a Ortiz de Ocampo la orden de detener a Liniers.

Las distintas trazas
Según Monseñor Pablo Cabrera, la Ruta de los Fundadores partía de Quillovil o Quilloamira (Río Seco), y continuaba con el siguiente periplo: Guayascate, Chipitín, Guanusacate (Jesús María), Cavisacate (Villa del Totoral), Sinsacate, Ministaló, hasta el río Suquía.
Según Aníbal Montes, el recorrido incluía las siguientes estaciones: Quillovil, San Francisco del Chañar, Valle de Toco Toco (Cruz del Eje), Valle de Punilla, hasta el río Suquía.
La mayoría de los historiadores ha coincidido en que la traza más antigua del Camino Real data de fines del siglo XVI y parte de Ministaló (cerca Río Ceballos) y continúa por el río Guanusacate (Jesús María), Sinsacate, Cavisacate (Totoral), Arroyo Chipitín, Cunisacate (Las Peñas), Guayascate, y Quillovil.
A mediados del siglo XVII, la traza del camino se corrió hacia el Este, sobre un terreno más llano, donde emergieron otras estancias (Los Sauces, Macha, San Antonio, Intihuasi, San Pedro y Caminiaga). El proyecto del gobierno provincial trabaja sobre esta traza.

Esfuerzos conjuntos
La Secretaría de Cultura, la Secretaría de Ambiente, la Agencia Córdoba Turismo, el Ministerio de Educación, y el Ministerio de Obras y Servicios Públicos de la provincia son los órganos que elaboraron el programa de revalorización del Camino Real.
Pero hay una comisión ejecutiva que es la que se encarga de la ejecución del Programa y que está conformada por la Secretaría de Cultura, la Dirección de Vialidad, la Secretaría de Ambiente, la Agencia Córdoba Turismo, y la Dirección Provincial de Arquitectura.
También se conformó una comisión honoraria, encargada de la difusión de la información histórico – cultural, donde realizan sus aporte la Junta Provincial de Historia, instituciones y personalidades relacionadas con proyectos sobre la revalorización del Antiguo Camino Real (legisladores, ex legisladores, historiadores).

La reconstrucción
Las obras a realizar gradualmente en cada posta le devolverán su fisonomía colonial, utilizando materiales de época y aplicando técnicas constructivas históricas.
Algunos de los trabajos por realizar a lo largo del recorrido son: Disponibilidad, liberación y limpieza del lugar; demolición de las construcciones precarias agregadas; desmontado y reparación de techos y cubiertas; consolidación y reconstrucción de muros de adobe, ladrillo y piedra; restauración y reposición de dinteles de madera; reconstrucción de cielorrasos de cañizo atados con tientos de cuero; reconstrucción de cubiertas de techo con tejas musleras y paja; y reposición de aberturas, entre otras.