Así lo decidieron los concejales de Colonia Caroya, Sinsacate, y Jesús María en una reunión que tuvo lugar el pasado lunes. El argumento para no modificar el horario de cierre de los boliches fue que hay menos disturbios cerrando a las cinco.

Todo comenzó con una queja formal del propietario de El Establo a los concejales de Sinsacate respecto de que no se estaba cumpliendo el horario de cierre en los municipios vecinos, pese a que la ordenanza que regula la noche había sido acordada y aprobada en similares términos en los tres municipios.
Algo de confusión agregó la declaración del secretario de Gobierno caroyense respecto de las dificultades con las que se topaban para hacer efectivos los controles.
Con esos temas sobre la mesa, el planteo fue qué estaban haciendo los municipios para que la normativa se cumpla y no se genere competencia desleal entre los bolicheros.
Lo primero que surgió como dato es que ningún adolescente o joven vuelve a su casa ni bien termina el horario del baile, a las cinco de la mañana. En ese contexto, hubo un intento por imponer el concepto de que cerrar a las cinco o a las seis es, exactamente, lo mismo.
“Una hora menos es una hora menos de chicos expuestos al alcohol y a la droga”, disparó la concejala jesumariense Norma Flores.
La sentencia fue acompañada por una reflexión que aportó la concejala de Caroya, Elena Marchetti: “Lamentablemente la gente no tiene conciencia y a los dueños de los boliches les interesa el bolsillo”.
Un paso más allá, en relación a si se cumple o no el horario de cierre lo aportó el concejal Sergio Cargnelutti, de Sinsacate: “En general no se cumple pero no vamos a generalizar porque hay algunos establecimientos que sí lo cumplen al horario. Me parece que están faltando controles, que son los Departamentos Ejecutivos los que tiene que implementar mayores controles para hacer cumplir la ordenanza”.
“Me tomé la molestia de visitar los negocios nocturnos para ver si cumplían con el horario y me di con que algunos no lo cumplieron”, añadió Cargnelutti.
El concejal consideró que la ordenanza todavía no se tiene que modificar y que falta tiempo para evaluar si realmente surte los efectos para los que fue redactada la norma, principalmente para disminuir el consumo de alcohol y los disturbios a la salida de los boliches.
Por su parte, la concejala Marcela Colombo aportó otros aspectos sobre el horario de cierre: “En la Unidad Judicial me aportaron datos respecto de la reducción de hechos en los que se veían involucrados menores. Ese es un dato puntual positivo”.
“Mis alumnos -agregó Colombo- que tienen la edad de estos menores que tratamos de contener y están modificando un poco los hábitos de salida. Vuelven a hacer asaltos (americanas), se vuelven a reunir en las casas, pero me preocupa aquellos que prolongan la fiesta en la costanera del río y fuera del boliche”.
Otro tema que quedó para el debate fue la de la proliferación de fiestas privadas que saltean todo tipo de control, no respetan horario alguno, y se consumen demasiadas bebidas alcohólicas.