El municipio sostiene que lo que recauda con esa contribución sirve para solventar los gastos que los operativos de control nocturno precisan.

El municipio de Colonia Caroya salió al cruce de la petición que le formuló el Club Juventud Agraria Colón para que le reduzcan el cinco por ciento que les cobra como contribución que incide sobre los espectáculos públicos.
En la actualidad, uno de los pocos clubes que realiza “bailes de cuarteto” es el club Agraria, pero vale aclarar que, en realidad, no es el organizador propiamente dicho de los eventos sino el que facilita las instalaciones.
De hecho, en lo que va del año se organizaron siete eventos bailables -seis de cuarteto y uno de rock- y en ninguno de los casos fue el organizador.
¿Cuál es el planteo, entonces? Que el club arregla con empresarios la venida de diferentes bandas y, como parte del acuerdo, se queda con la “barra” del baile, mientras que la organización se lleva la taquilla por entradas.
Esto es lo que evaluó la administración que encabeza Rodolfo Visintín para negarse a conceder el pedido de excepción.
Es cierto, también, que durante la gestión del ex intendente Héctor Nanini, en algunos períodos se excluyó a los clubes de la obligación de tributar la contribución, pero nadie dijo que los clubes rara vez se vieron beneficiados por la medida y sí los empresarios del cuarteto.

¿Por qué dice que no?
Una de las razones que esgrime el municipio para negarse al pedido del club Agraria tiene fundamento en los costos que insume cada operativo de control nocturno.
Desde la cero hora del sábado, cada hora que haga un inspector computa como hora extra y se paga el doble. La mayoría de los agentes que revista en la planta de inspección municipal pertenece a Planta Permanente y la mayoría está en la categoría seis. Esto implica que, durante los controles nocturnos, el municipio erogue entre 15 y 20 pesos por agente por cada hora de trabajo que realicen.
Dependiendo del fin de semana de que se trate, para cada evento hacen falta de dos a tres agentes por local bailable. Y deben quedarse hasta que culmine la fiesta para verificar que se cumpla el horario de cierre estipulado por ordenanza, para controlar la cantidad de entradas que se expendieron y para ordenar el tránsito.

Números que no cierran
Exceptuando los bailes de gran convocatoria de público, las recaudaciones por contribución por espectáculos públicos son mínimas. Así, por ejemplo, los bailes a los que asisten menos de mil personas le rinden al municipio entre 200 y 400 pesos. Las recaudaciones más altas de este año por un espectáculo de importancia en cuanto a público le reportaron a la Municipalidad 1587 pesos y 2275 pesos, cifras que pagaron los empresarios y no los clubes.
Un dato más: el municipio erogó 9530 pesos en favor del club Agraria durante 2008 en concepto de alquiler de parte de las instalaciones y con la compra de material. Los argumentos son un “no” rotundo al tipo de colaboración que, en este caso, formuló el club ante los concejales la semana pasada.