Es la primera vez que se utiliza el mecanismo de la interpelación, desde que se puso en vigencia la Carta Orgánica, contenida en el artículo 111.

La agenda de la interpelación para el secretario de Salud, Bromatología y Ambiente de Colonia Caroya, Eduardo Chalimond, y para el agente de planta permanente Fernando Manera tenía cuatro puntos que fueron desarrollados durante dos horas y media, en la sesión del miércoles pasado del Concejo Deliberante.
El primero de los puntos versó sobre las acciones que desarrolló el municipio, dentro del marco de la extensión de casos de Dengue en la Provincia.
Después de explicar el conjunto de acciones que encaró el municipio, de las que van a encarar, y el objetivo que se trazaron antes de que comience la próxima temporada estival, Manera fue tajante: “Vamos a tener casos aislados de Dengue autóctono pero no vamos a tener epidemia”. El jefe de Bromatología confió en que las acciones que se encararon en los colegios rindan sus frutos y que el combate al Aedes Aegypti se realice en cada domicilio de la ciudad.

Momento de tensión
El primer momento tenso de la noche fue cuando Chalimond pasó a explicar los motivos por los cuales se dio de baja el programa de Médicos Comunitarios.
El secretario de Salud explicó a los concejales que la principal causa de la pérdida de los diez profesionales que revistaban dentro del programa fue el económico.
El municipio debía asumir con recursos propios a los médicos incorporándolos ba-jo contrato, más las cargas sociales y un sobresueldo del 40 por ciento respecto de lo que percibían dependiendo de la Nación.
En total, cada médico representaba un costo mensual de 4140 pesos, esto es, unos 493 mil pesos por año más. En esa circunstancia, el gabinete municipal decidió dejar sin efecto el programa, hecho que tuvo lugar el primero de abril.
Como paliativo, se contrató por el término de un mes a tres médicos (generalista, ginecólogía, pediatría) y una enfermera, esperando para ver si desde la Nación se brinda otra alternativa para que el programa pueda volver a funcionar en la ciudad.
“La atención no está resentida para nada pero hemos rerocedido en el tema prevención”, reconoció Chalimond.
Fue motivo para que el concejal Mario Rojas se mostrara contrariado: “Me parece una barbaridad prescindir de la prevención en salud, cuando la situación a nivel nacional por el tema Dengue es tan complicada. Y menos por una cuestión económica”.
El presidente del Concejo, Amílcar Ñáñez, sugirió entablar un diálogo con la cartera de Hacienda para que se realice un recálculo o una reconducción del presupuesto, de modo que más recursos vayan a parar a Salud.

Basural, otro problema
A raíz del reciente incendio en el predio del basural, que afectó 13 hectáreas de un vecino, el siguiente tema de la interpelación fue sobre lo que se va a hacer con el basural.
Chalimond enumeró una serie de decisiones que tomó el Ejecutivo para revertir los históricos inconvenientes de ese predio.
Entre esas medidas, se procederá a rellenar la actual fosa y se comenzará a utilizar la nueva. Paralelamente, se generará otra fosa únicamente para restos cárnicos.
El municipio previó la contratación de adicionales de policía para que hagan la custodia del predio y se prometió perimetrar la totalidad del predio.
Paralelamente, unas diez personas procederán a realizar la limpieza de los costados del basural y el predio mismo, tal como sugirió la gente de Bomberos Voluntarios después del último incendio.

Auditorías ambientales
Uno de los aspectos más interesantes de la interpelación, que fue en todo momento respetuosa y ordenada, fue la divulgación de que personal de la Agencia Córdoba Ambiente estuvo, recientemente, auditando las instalaciones de las industrias JBS Friboi y José Guma S.A.
Un mes más tarde de que fueran realizadas las auditorías ambientales, la Agencia emitió un informe con las modificaciones que deben introducir ambas industrias.
Sobre el frigorífico JBS Friboi, el responsable de Bromatología explicó que verificó una serie de inversiones y un plan de modificación del tratamiento de efluentes, pero reconoció que los olores siguen siendo “insoportables” y que los vecinos tienen razón en quejarse.