Por Fernando Peralta Nápoli *

* Asesor letrado de Jesús María, abogado, ex concejal de Jesús María

Entre el 23 de marzo y el 4 de abril pasado, se llevó a cabo el I Encuentro de Municipalistas en la Red, organizado por el Centro Latinoamericano de Estudios Locales (CELADEL), entidad dirigida por el especialista en descentralización José Luís Furlán.
En este foro virtual se acreditaron más de 150 personas de 19 países de Iberoamérica y de España, y contó con la participación de los expertos internaciones Mario Rosales Ortega, Emilio Carrillo Benito y Adriana Clemente.
El objeto del Encuentro fue debatir el tema “Las políticas locales necesarias para afrontar la crisis global” y su saldo más importante es el documento “Recomendaciones sobre las políticas locales necesarias para afrontar la crisis global”, en el que se recogen las ideas más importantes contenidas en las conferencias impartidas por los expertos internacionales, como en las comunicaciones aportadas por los participantes y en el foro Diálogo Abierto.

Las recomendaciones
Los participantes del I Encuentro de Municipalistas en la Red, reunidos en el Centro Latinoamericano de Estudios Locales, luego de analizar y debatir sobre las políticas locales necesarias para afrontar la crisis global, han coincidido en las siguientes recomendaciones, formuladas con el propósito de orientar el debate y la acción de los gobiernos locales latinoamericanos.
De una manera o de otra, la crisis afectará a todos países y a todos los territorios; pero esto se dará de manera muy diversa, según sea el tipo de producción dominante, la variedad mayor o menor de bienes producidos, la distribución social de la riqueza, la dotación de infraestructuras, la base de recursos naturales, las condiciones ambientales y la capacidad de las administraciones nacionales, intermedias y locales para enfrentar las dificultades.
En nuestros países, los indicadores sociales referidos a pobreza, indigencia y particularmente a desigualdad social son deficientes y los equilibrios alcanzados -especialmente referidos a familias que apenas logran superar la línea de pobreza- se diluyen rápidamente con cualquier alteración de los mercados como la que estamos viviendo en el momento actual. Esos desequilibrios se harán sentir con fuerza en el ámbito local y se traducirán en demandas que las municipalidades deberán responder.
Si bien la crisis actual es global y su resolución excede las competencias y posibilidades de actuación de los gobiernos locales y posiblemente de los nacionales, es importante destacar que las municipalidades, en el marco de estrategias territoriales más amplias, han jugado roles importantes en las políticas anticrisis.
En todos los países hay buenos ejemplos de programas, ya sean propiamente municipales o gestionados localmente, de empleos de emergencia, de distribución de subsidios sociales a los grupos más afectados o de rápidas medidas para enfrentar los desastres naturales y las emergencias imprevisibles.
En consecuencia, en cada país, los gobiernos locales pueden hacer una contribución significativa a la lucha contra la crisis.
Frente a los peligros sociales y ambientales actuales y en el marco de las imprescindibles estrategias nacionales y regionales de desarrollo que aseguren las condiciones para el crecimiento, la equidad y la cohesión social y territorial, el desarrollo local de base endógena constituye una herramienta apropiada para contener las consecuencias de la crisis en el territorio municipal.

Gestión local en contextos de crisis
Si bien la diversidad y la dispersión son las características naturales de los gobiernos locales, es previsible que, en muchos de ellos, de una u otra manera, la crisis implicará situaciones de emergencia que requerirán acciones municipales inmediatas para afrontarlas.
Si bien la gestión local en contextos de crisis comparte muchas de las características de una buena gestión en general, existe un número de singularidades que la distinguen:
a) El bienestar de muchas personas está bajo amenaza,
b) El tiempo disponible para reaccionar es breve,
c) Los factores de riesgo en la ejecución de acciones son altos y las consecuencias de los errores o los retrasos pueden ser desastrosos,
d) Hay un contexto de mucha incertidumbre,
e) Los decisores y el personal municipal están sometidos a un alto grado de estrés,
f) No existen respuestas correctas evidentes para las distintas situaciones que se presentan.
Una buena gestión local en contexto de crisis comienza por reconocer las señales que anticipan una situación crítica. La inversión de tiempo y esfuerzos en una planificación de contingencia y en otras actividades preparatorias es fundamental para el buen éxito de las acciones de contención que será necesario encarar.

Acciones para afrontar
Realizar incidencia política en el nivel central a través de las asociaciones de municipios.
Defensa irrestricta de los logros alcanzados en materia de autonomía municipal y descentralización, con especial énfasis en los niveles de transferencia de recursos entre los distintos niveles de gobierno.
Lograr que los gobiernos centrales reconozcan el importante rol que pueden cumplir los gobiernos locales en la batalla contra la crisis mediante su inclusión en los programas que se diseñen para enfrentarla.
Proponer a los gobiernos centrales, nacionales e intermedios, políticas anticrisis susceptibles de ser aplicadas en los ámbitos locales, con sus costos y financiamiento. El gobierno central necesita propuestas concretas.
Aumentar la participación de las municipalidades en la orientación y ejecución del gasto público destinado a enfrentar la crisis.
Obtener de los gobiernos centrales políticas de apoyo (capacitación, información, asistencia técnica y financiera) para que las municipalidades puedan cumplir su rol en la crisis eficazmente. Los municipios más débiles (tanto por su capacidad de recaudación, como por la magnitud de familias con NBI) deberán tener mayor apoyo para diseñar y financiar sus programas de contención.

Planificar políticas locales de emergencia
Realizar un seguimiento de la situación productiva, económica y social del territorio municipal.
Reunir datos cuantitativos y cualitativos y generar información sobre la situación productiva, económica y social del territorio municipal para monitorear las variables críticas: desempleo, NBI, pobreza, seguridad alimentaria, etc.
Organizar a los actores locales, sean públicos o privados, para una eficaz coordinación y cooperación en la lucha contra los efectos de la crisis. Crear e institucionalizar consejos consultivos, mesas de cooperación y otras entidades multiactorales.
Reforzar las áreas municipales vinculadas a la gestión de la emergencia y preparar al personal municipal para actuar con eficacia.
Organizar un gabinete municipal de crisis con participación de las autoridades y funcionarios encargados de la planificación y ejecución de las acciones de contención.
Asignar a las áreas municipales vinculadas a la gestión de la emergencia los recursos humanos y materiales necesarios
Motivar y capacitar al personal municipal para el desempeño eficaz de sus responsabilidades en la planificación y ejecución de las acciones de contención.
Fortalecer o desarrollar los programas que contribuyen a preservar la inclusión y la cohesión social en el territorio municipal.
Priorizar las políticas locales orientadas a proteger a los sectores más desprotegidos y vulnerables a la crisis: niños, ancianos, mujeres y jóvenes en situación de pobreza. Esto implica fortalecer, desarrollar y, en su caso, demandar a los niveles centrales, programas destinados a asegurar alimentos, salud, educación, empleo y servicios públicos básicos a los ciudadanos más desfavorecidos por la situación.
Diseñar e implementar programas locales de desarrollo económico endógeno y sostenible.
Hay cuatro temas estratégicos del desarrollo local, que debieran ser estimulados: a) recuperar y reforzar la cultura local, b) cuidar el medio ambiente, c) apoyar a los microemprendedores y d) potenciar el turismo en todas sus facetas.
Un ámbito de acción inmediata contra la crisis son los programas locales de generación de empleo. Se puede recuperar y hermosear los patrimonios locales como viejos edificios, monumentos y espacios públicos. Se pueden impulsar programas participativos, con aporte ciudadano en tiempo y trabajo, y algún recurso público.
El medio ambiente también es una excelente opción: es posible emprender acciones de reforestación, plantado de árboles, construcción de parques, plazas y centros deportivos con aporte conjunto de la comunidad y el gobierno local.
Los programas para reciclar la basura y aprovechar sus subproductos serán siempre de utilidad.
Fortalecer los recursos financieros municipales.
Formular y ejecutar, con participación, control y auditoria ciudadana, presupuestos austeros y con fuerte contenido social, convirtiendo la crisis en una oportunidad para erradicar la corrupción y fortalecer la democracia local.
El gasto político (retribuciones y prebendas de las autoridades municipales) debe representar el mínimo posible en el presupuesto local, no sólo por razones financieras, sino también para fortalecer la gobernabilidad democrática local.
Cobrar con equidad y eficiencia los tributos municipales para contar con la mayor cantidad de recursos propios para sustentar la gestión de la emergencia y para contribuir desde el ámbito local con una mayor justicia distributiva.