Los empleados del Poder Judicial y de la fábrica Guma fueron noticia por reclamar mejores salarios. En el primer caso, en rechazo de lo ofrecido por el TSJ, mientras en Guma protestan por el cumplimiento de un convenio del año 1974/75.

En materia de protestas, la semana tuvo de todo, pero algunas fueron más ruidosas que otras y generaron inconvenientes en el normal desenvolvimiento de algunos servicios, por ejemplo, en la Justicia.
Marisa Bazyluk, delegada local del gremio de los judiciales, resumió el malestar de los empleados: “Pedimos un aumento salarial porque desde julio del año pasado no tuvimos ningún aumento, ni siquiera los famosos 200 pesos que se le otorgaron al resto de los empleados públicos”.
“Lo que se nos ofreció -añadió Bazyluk- es el siete por ciento, o una cifra de 220 pesos que quedan en 160 con todos los descuentos si se blanquea”.
Los judiciales consideraron inaceptable la propuesta porque no se condice con la inflación actual, sin contar que la propuesta es hacerlo retroactivo a marzo y no a enero como pide el gremio.
La bronca de los judiciales es que a los otros agentes públicos se les otorgaron aumentos de entre el 11 y el 14 por ciento, por ejemplo, a Salud el 13,8 por ciento, al SEP un 12 por ciento, y una cifra similar a los docentes.
Desde hace varios meses, los judiciales vienen realizando asambleas y otras medidas de fuerza, pero han ido endureciendo su postura con el tiempo y esta semana, directamente, realizaron un paro este viernes 17.
“Nuestra patronal hace caso omiso, no escucha los reclamos, y nos da como única respuesta el aumento del siete por ciento”, resumió la delegada gremial.
El Tribunal Superior de Justicia podría dictar lo que se denomina una “acordada” y fijar unilateralmente el incremento de 220 pesos que sería el mismo para todo el escalafón y sin tener en cuenta la antigüedad de los agentes.
La conducción del gremio espera que ese escenario no se de y que haya un diálogo razonable para no tener que profundizar las medidas de fuerza.
Durante la semana, fueron los funcionarios de mayor rango los que hicieron la atención al público y a los abogados, mientras se llevaban a cabo las asambleas. Donde más se vio resentida la atención fue en el Juzgado Civil.

En Guma también
Ruido, cubiertas quemadas, y cánticos fueron las características de la protesta que llevaron adelante los empleados de la industria José Guma S.A, en los cambios de turno, a las 14 y a las 22.
La protesta no implicó paralizar las actividades, ni interrumpir el tránsito o el acceso a la planta. En general fue bastante pacífica.
Vale recordar que los empleados se agremiaron por primera vez en la historia, a mediados del año pasado, a través del Sindicato de Obreros Jaboneros de Oeste (SOJO).
Desde ese entonces, vienen solicitando que se recategorice a los empleados, de acuerdo a un convenio del año 74/75, con un anexo de 2006, sobre el que la empresa alega problemas de interpretación.
Jorge Herrera, delegado gremial, explicó los motivos del desencanto de los trabajadores: “Hay gente que todavía no tiene la categoría que debería tener y, también, un número importante que debiera ser recategorizado”.
Las conversaciones se iniciaron hace unos seis o siete meses, pero sin arribar a un acuerdo con la patronal. El sindicato propone que no se escriba encima de lo que ya está escrito y que se respeten los convenios.
Los gremialistas explicaron a los trabajadores que el conflicto podría destrabarse en unos 15 o 20 días como mínimo.
“La empresa dijo que en el primer trimestre tuvieron venta récord de productos, pero nosotros no vimos rédito de eso. Nos quitaron premio por presentismo y por productividad. Por eso también estamos pidiendo un aumento de salarios, aunque no le pusimos cifra”, señaló Herrera.
Hace 15 días, se abrió una instancia donde los empleados dejaron en manos de la patronal la posibilidad de un aumento, sujeto a la decisión del directorio.
En Buenos Aires, uno de los integrantes de la dirección de Guma, Carlos Gleria, se sentó a dialogar sobre la posibilidad de un arreglo con los responsables de la conducción de SOJO a nivel nacional.
Mientras tanto, hay compás de espera en la planta.