En distintos lugares de la provincia, diversas organizaciones debaten los alcances de la Ley de Presupuestos Mínimos sobre Bosques Nativos y sobre cómo salvarlos

Primero fue en Sebastián Elcano, después en Cruz del Eje, y el 16 de abril será en el Polideportivo de Río Ceballos. Después habrá tres instancias más de debate en otros lugares de la provincia, dentro del marco de los talleres participativos sobre los alcances de la Ley Nacional 26.331 respecto de la conservación de bosques nativos, una discusión de la que se bajaron las entidades que representan al campo.
Los organizadores de estos talleres son los integrantes de la Comisión de Ordenamiento Territorial de Bosque Nativo (COTBN), una suerte de organismo civil, y al mismo tiempo oficial, que va receptando las inquietudes de los diferentes sectores y que elevará una propuesta a Córdoba Ambiente para que éste lo envíe a la Legislatura.
En un mapa, se van dibujando las diferentes propuestas sobre qué extensiones de territorio en el que existe aún bosque nativo habría que preservar y prohibir la tala y el desmonte.
Paralelamente, la gente vinculada a las entidades gremiales agropecuarias están preparando otro informe que también se presentará a Córdoba Ambiente sobre el mismo tema. Con dos propuestas, en principio, diferentes, habrá que ver cómo hace el titular de la cartera ambiental de la provincia para ensamblar ambas.
El primer taller, en Sebastián Elcano, fue para muchos desalentador: hay muy poco para preservar dentro del departamento Río Seco y la mayor parte de lo preservable está hacia la zona de las salinas donde es virtualmente imposible cualquier tipo de explotación agropecuaria.

Ejemplos que asustan
El departamento Río Seco tuvo en algún momento de su historia reciente más de un millón de hectáreas de bosques nativos, pero el avance de la siembra directa y el topado permanente de los montes redujo esa cifra a las 78 mil hectáreas que tiene actualmente, apenas manchas en los registros satelitales.
Pero el norte no estaba preparado para semejante cambio y las primeras consecuencias severas se vieron este año con la sequía que redujo a cifras alarmantes la reciente cosecha.
Esto fue lo que dijo el ingeniero Agrónomo, Fernándo Suárez, del INTA Río Seco cuando fue consultado al respecto: “Cuando las condiciones ambientales no acompañan, como este año, fracasa el modelo productivo que se quiere imponer y aparece el bosque aportando el equilibrio a través de los servicios ambientales que presta. Pero hay que revalorizarlo desde la voz de los que viven allí”.
La realidad indica que donde falta un bosque hay en su lugar soja y los pocos paños que podrían resguardarse no supera las mil hectáreas.
Para Alicia Barchuk, investigadora sobre Bosques Nativos en la Facultad de Agronomía de la UNC, aseguró: “Quienes dicen que hay que seguir avanzando sobre el monte para producir, mienten porque ya casi no queda nada por resguardar”.
Lo peor de todo es que las parcelas con bosque nativo están en manos de pequeños productores que sienten que no obtienen ningún beneficio por resguardarlos. Así lo manifestó José Cabrera: “Está bien cuidar el ambiente pero lo que no me parece bien es que seamos los pequeños productores los que lo tengamos que hacer porque somos los que nos hemos quedado con el monte. Habría que buscar la forma de que nos paguen por cuidarlo”.
¿Por qué preservar los Bosques, entonces? Sencillamente, para que sigan creciendo el algarrobo, la brea, el chañar, el mistol, y el garabato, árboles que sirven de refugio y alimento para el venado de las Pampas, el oso hormiguero, la mara, la ampalagua, el loro hablador, el guanaco, la tortuga de tierra, el carpintero lomo blanco y el carpintero negro, el pecarí de collar, el gato montés, y la rana, entre otros.
Parece misión imposible, pero hay que trabajar para revertir el deterioro que se le está haciendo a nuestra ­­­­tierra.
­­