Memoria para el presente

Por: Darío Cutín *
* Darío Cutín es argentino, licenciado en
Comunicación Social y vicepresidente de
Fleishman-Hillard Miami / Latin America.

Hay que tener memoria para acordarse de los errores, de cómo los solucionamos y sobrellevamos. Así, es posible que evitemos cometerlos nuevamente, o los superemos más rápido.
Debemos tener siempre presente que en la rueda de la fortuna pasamos por diferentes momentos. Y que esto es inevitable.
Tenemos que rememorar a los seres queridos que se fueron para no volver, aunque se hayan quedado para siempre en nuestros corazones.
Debemos prestar atención a las cosas que hacemos de memoria, y saborear y disfrutar su proceso, antes que nos olvidemos cómo hacerlas.
Hay que tener presente en cada momento que estamos de paso, pero que debemos ir paso a paso.
Es recomendable alimentar la memoria con los momentos buenos, para que nos den energía para los otros.
Hay que estudiar para entender y no repetir solamente de memoria. Si no, nos quedarán solamente frases llenas de palabras y vacías de contenido.
Debemos guardar algunos escritos para ayudar a la memoria… y leerlos diez años más tarde, para ver cómo progresamos, o involucionamos, cambiamos, ya no somos lo que fuimos y quizá tampoco llegamos a ser quien queríamos ser.
Cuando la rutina, la realidad o la vida nos pegue duro, tenemos que hacer memoria y entender por qué estamos como estamos. Es la única forma de empezar un cambio, recuperar un ideal o enderezar la marcha.
Debemos cuidarnos de la memoria selectiva, porque tendemos a recordar solamente lo que nos conviene o queremos recordar.
Hay que buscar la memoria de cada una de nuestras células… ellas se acuerdan mejor que nosotros de lo que nos pasó, pero nos hablan en una forma que muy pocos pueden entender.
Tenemos que acordarnos del gol que más gritamos, del que más sufrimos, y de los que nunca fueron y deberían haber sido (si, ya se, para todos estos la memoria está más fresca, como si fuera hoy).
Finalmente, tenemos que mantener la memoria activa, para aprender del pasado, pero vivir el presente. Si nuestra memoria nos engaña y solamente miramos para atrás, nos perderemos este momento y todo lo que tenemos por delante.