Los concejales de Jesús María se reunieron con representantes de los colegios de arquitectos e ingenieros para comenzar a debatir el tema.

El martes pasado, en la sala de sesiones del Concejo Deliberante de Jesús María se reunió un grupo de concejales con representantes del Colegio de Arquitectos y del Colegio de Ingenieros para iniciar un debate que deberá desembocar en la actualización -o no- del Código de Edificación vigente.
La invitación vino a colación de los numerosos pedidos de excepción al Código que vienen solicitando los particulares en las sesiones de los jueves.
“Una visión política de lo que se quiere como ciudad suele contraponerse a lo que los profesionales suelen sugerir a sus clientes en materia de aprovechamiento del inmueble”, señaló el presidente del cuerpo de ediles, Gabriel Frizza, tras señalar que se pretende un debate amplio y con una nueva mirada sobre el tema.
La concejala Norma Molina preguntó, entonces, a los presentes si todos los profesionales vinculados a la construcción están al tanto de la normativa vigente.
Y la respuesta categórica la brindó el secretario de Desarrollo Urbano, José María Brusasca: “Tengo la impresión de que no la desconocen sino más bien que hay una tendencia a complacer a rajatabla lo que quiere el cliente”.
Brusasca reconoció que no hubo, hasta el año pasado, una política de control de obra, pero dijo que muchos errores se están corrigiendo porque incorporaron al área una persona que se dedica pura y exclusivamente a eso.

El quid de la cuestión
El responsable de la obra pública de la ciudad puso el acento en la necesidad de clarificar lo que son las normas urbanísticas, especialmente en lo que hace al fraccionamiento de la tierra.
“En muchos de los problemas que se plantearon, el costo de la tierra fue un aspecto central porque el tener un costo elevado hace que se intente aprovechar al máximo lo tanto costó adquirir”, señaló Brusasca.
Finalmente, el secretario opinó que no revisaría el Factor de Ocupación de Suelo (FOS) para viviendas particulares pero sí generaría otra mirada para el FOS comercial ya que el Código
es vastante vago al respecto y adolesce de normas claras.

Profesionales opinan
El arquitecto Gustavo Frizza hizo un aporte a colación de lo que venía explicitando el arquitecto Brusasca: “Hay muchas cosas en el Código que no están definidas y que se prestan a varias interpretaciones. Pero reconozcamos que muchos de los pedidos de excepción de nuestros clientes vienen de la mano de especulaciones económicas de querer sacarle a un inmueble
mucho más de lo que puede dar y, a veces, en perjuicio del resto de las construcciones colindantes”.
Por su parte, la ingeniera Lucía Pez ofreció otra pista acerca del incremento de solicitudes de excepción: “El Concejo Deliberante ha fijado antecedentes otorgando otras excepciones con anterioridad y eso muchos clientes lo saben y lo usan como argumento para pedir nuevas
excepciones”.
Pez añadió que si los concejales decidieran otorgar una moratoria a los que están en infracción o perdonara las infracciones seguiría fijando antecedentes que tornan espesa la posibilidad de darle fin al tema.
Los presentes coincidieron que un caso distinto es el de los barrios que nacieron de la mano de planes, como puede ser Armada Nacional o algunos sectores de Latinoamérica, donde casi un 80 por ciento construyó infringiendo el Código porque no tenía otra manera de ampliar su vivienda. Para esos casos, se utilizaría una excepción generalizada que ayude a solucionar el todo.