Todos concuerdan en que es sumamente necesario pero nadie dice en qué lugar debería funcionar la industria

Que los vecinos de la zona rural de Tronco Pozo escuchan la palabra “matadero” y hierven de furia es cierto. Pero no menos cierto es que vienen padeciendo una sucesión de problemas ambientales que no tienen solución desde hace un prolongado período.
Y no se trata de llevarle la contra a ningún gobierno sino de defender un estándar mínimo de calidad de vida que incluya, por ejemplo, no padecer olores nauseabundos de ninguna naturaleza, no verse atiborrados de moscas, no tener que encerrase para evitar el humo de las cortadas, y mucho menos que les desvaloricen el precio del inmueble instalándoles una cantera en frente del domicilio.
Claro está, también, que cuando se habla de un frigorífico porcino no se habla de un establecimiento criador de cerdos sino simplemente del lugar en el que los animales viven unas pocas horas antes de ser pasados a degüello. Lo cierto es que la mera posibilidad de que el frigorífico añada un nuevo tipo de aroma a los mencionados antes les crispa los nervios al vecindario.

Los concejales, divididos
En el seno del Concejo Deliberante, las opiniones sobre el emprendimiento -que promete inversiones por unos 3,5 millones de dólares- están divididas.
Mario Rojas, del Frente Cívico y Social, se mostró escéptico respecto de que la apertura del establecimiento faenador ayude a desterrar lo que en la jerga se denomina “carnear bajo el árbol”. Después de todo, el principal motivo por el que se abriría el frigorífico sería para mejorar la sanidad y calidad de los productos de cerdo que se utilizan en la industria del chacinado y en la venta de mostrador de las carnicerías.
En la vereda opuesta se encuentra el concejal por elradicalismo Víctor Ducló, quien dejó en claro que el hecho de que no exista un establecimiento modelo hoy, no exime a los productores de la obligación de hacer llegar a los consumidores un producto apto y en excelente condición sanitaria. Ducló ingresaría en breve un proyecto de ordenanza estableciendo las condiciones bajo las cuales se autorizaría la instalación del matadero.

Los que está a favor
La Cámara Comercial de Colonia Caroya aprueba el emprendimiento y lo hizo saber a través de una carta. También se mostraron dispuestos a avalar la inciativa los chacinadores Félix Barrera, Celso Panontini, Daniel Grión, y Jorge Grión. Otros productores de los considerados “grandes” como Guzmán, Gerbaudo, y Bracco habrían ofrecido el aval pero no participaron de la reunión que se llevó a cabo en el Concejo Deliberante.

Qualita busca pero no halla

Finalmente, está el grupo empresario esperando que le digan dónde los habilitarían. Si no es en Tronco Pozo, por su cercanía con la zona poblada, dónde.
Como en el cuento del huevo o la gallina, los inversores esperan que les digan donde hay factibilidad para encargar recién ahí el estudio de impacto ambiental. Si no les dan la factibilidad, Córdoba Ambiente no autoriza el estudio de impacto.
Es decir, la primera piedra la tiene que tirar el municipio, que tiene que decidir cómo hacer para que la inversión se quede y, al mismo tiempo, no compre un nuevo problema de convivencia como los que mencionábamos al comenzar esta nota.
En tiempos de crisis, que alguien ofrezca generar más de 100 puestos de trabajo durante 15 meses, y después 55 estables, no es poca cosa. En la balanza, habrá que hacer pesar el interés general sobre el particular, con criterio, sin mezquindad.