“Alfonsín supo mirar más allá de las miserías de los políticos”

Por Daniel Gatica: Periodista, militante de la Unión Cívica Radical y adhirió a lo que se conoció como “Alfonsinismo”.

Siempre fui de una familia muy radical. En el ´73 yo tenía 12 años y no sé por qué razón me llevaron, con esa edad, al acto de Alfonsín en el cine teatro Gianelli. Lo que nunca se me olvidó es que había mucha gente -no sé si a él lo vi, sinceramente- pero sí recuerdo el hall del Gianelli repleto de gente gritando por Alfonsín. En esa época, unos tíos me hacían participar en el recorrido del barquito de la victoria donde un montón de niños acompañaban al candidato de aquel entonces, el Dr. Ricardo Balbín. En ese lugar pude conocer a Balbín y a Illia.
Cuando vuelve la democracia en el 83, yo estudiaba periodismo con Sergio Suppo [N de la R: Jefe de la Mesa de Noticias de La Voz del Interior] éramos muy alfonsinistas. Él me lleva a uno de los actos que se hacía en la Casa Radical en Córdoba donde por el tumulto casi rompen una puerta y casi me rompo una mano. Todo eso concluyó con un acto multitudinario sobre la avenida Hipólito Hirigoyen donde fuimos avanzando hasta casi llegar al escenario. Había tanta gente y tanto apretujamiento que me desmayé y tuvieron que sacarme en andas.
Cuando fue el acto de lanzamiento del Tercer Movimiento Histórico en Buenos Aires, que fue desde acá una movilización grande, con Quique Brizuela llevábamos una bandera de Renovación y Cambio grande por una de las diagonales que iba a la plaza de Mayo. Con Quique hacíamos el cordón sanitario del otro lado de la valla cuidando la Casa Rosada.
Cuando viene a Jesús María nuevamente, siendo ex presidente, yo trabajaba en la Radio Alternativa y me tocó hacerle un reportaje, aunque no me animaba a hablar con él porque para mí era una figura demasiado elevada. Ahí me dije: “acá no soy radical, soy periodista”, y saqué fuerzas para comenzar el reportaje.
Era un hombre muy amable, muy dado, más que un reportaje fue una charla entre dos amigos. Al menos, así lo sentí yo.
¿Por qué soy Alfonsinista? Siempre dije: “la actitud que uno tiene en los malos momentos es la demostración de lo que uno es como persona”. Una persona grande hace lo que hizo Alfonsín cuando renunció que, en lugar de irse con todos los honores, generando incluso una gran revuelta y yéndose como mártir, prefirió resignar la presidencia de la Nación seis meses antes y explicó en detalle a la ciudadanía los motivos por los que entregaba el mandato en forma anticipada.
Estaba en Córdoba y veía eso por Televisión y me decía «sólo un tipo grande es capaz de hacer una cosa semejante» y por eso me hice más alfonsinista que antes y hasta el día de hoy sigo defendiendo esos valores. Creo que fue un tipo que miró más allá de las miserias de los políticos.

“A nuestra generación, Alfonsín la enamoró y sedujo políticamente”

Por Enrique Brizuela: Fue presidente del Comité de la UCR, presidente del Concejo Deliberante y es secretario de Gobierno municipal

Recuerdo que en esa época, tras las elecciones de 1983, el despertar democrático i-nundó a todas las fuerzas políticas de jóvenes. Se dio el fenómeno de las afiliaciones masivas, familias que en forma masiva iban a los locales políticos a pedir afiliarse.
Eso fue, por un lado, la necesidad de testimoniar la democracia pero, también, porque había una gran identificación de la gente con la figura de Alfonsín y con lo que representó desde su discurso.
Muchas de sus frases pasaron a la historia como la famosa “terminé el gobierno, la gente me quiere, pero no me vota o no me votaría”. Hoy, se testimonia con esto: queda el recuerdo del estadista y, para nosotros, la imagen del político de raza, un verdadero líder, una persona que estaba por encima de todo.
En su último momento de vida le llega un reconocimiento que no es forzado, es espontáneo. La gente se queda con eso, con reconocer no al gobernante sino al líder político y a los valores que él ha representado.
Y queda su imagen, la de un hombre que se fue y siguió siendo austero, que podía caminar libremente, que era convocado a cualquier foro sobre política.
El testimonio de su adiós lo dieron representantes de todo el abanico político y eso es la muestra más grande, la que marca lo que significó para la vida política e institucional de nuestro país.